Hace muchos años, escuché esta canción en casa de mi amigo Fede. Creo que la escuchamos en una casette. Estudiábamos psicología, yo estaba empezando. En aquel momento esta chica, Joan Osborne, pegaba muchísimo con una canción súper moña llamada One of Us. Era 1996 o 1997. Hacíamos un montón eso, hablar muchísimo y escuchar música. Encontré un montón de grandes cosas en casa de Fede.

La canción no es de ella, es de Bob Dylan, pero no importa: he visto cantar a Dylan esto en directo y esta versión se mea en él de mala manera. De hecho, es un concierto al que fui con Fede y con Rosa, qué cosas. Escuchar la canción me pega un magdalenazo a lo Proust de alto calibre, porque recuerdo toda la carrera, especialmente el primer ciclo, cuando empecé un montón de cosas nuevas en mi vida, que me llevaron aquí. Bueno, más bien me ha pegado un saco de magdalenas de 20 kgs. Qué grande.

Pero tiene más vivencias personales, si rascas. Porque si alguna vez hubo una canción que me evocara el Salvaje Oeste, es esta. Y entonces recuerdo a mi padre, que durante toda su vida ha sido un apasionado de los westerns, y recuerdo cosas que me contaba sobre Tabernas, en Almería, cuando se rodaban pelis del oeste allí, italianas y yanquis. Y me acuerdo de todas las tardes de sábado y domingo que pasamos con él viendo westerns y pasándolo como enanos. Toda esa gente con los ojos de acero, la mirada de un millón de millas en contraste contra horizontes infinitos, polvo, sequedad, un sol inmisericorde que parecía suyo pero que en realidad era el nuestro, que yo conocía porque era el que me alumbraba. El fatalismo infinito con el que el Jinete Pálido se mueve hacia el pueblo minero, la mirada en un lugar que no está allí. Gary Cooper, sólo ante el peligro, mirando a la nada mientras se arma, esperando. Los guardapolvos y las botas – ya sabéis de dónde me viene la afición por los abrigos largos y las botas – los ojos claros relumbrando en caras cubiertas de polvo, barbas y mostachos de color arena. Las mujeres más imposiblemente guapas y valientes que yo había visto, armadas, decididas, de hierro como los hombres que las conquistaban. En el sentido literal de la palabra conquistar. John Wayne tuerto, peleando con una monja y una mula durante kilómetros. La batalla de las colinas del whisky. Una caravana sólo de mujeres.

La de cosas que aprendí con esas películas. Joder, veo borroso.

One, two…
There are no mistakes in life some people say
Its true sometimes you can see it that way
People dont live or die, people just float
She gave her heart to the man in the long black coat