Hace unos días contaba que tenía una duda. Robert de Niro lo resumía muy bien en Ronin:

– Sam: Siempre que hay duda, es que no hay duda. Es la primera cosa que te enseñan.

– Vincent: ¿Quién te enseñó?

– Sam: No me acuerdo. Esa es la segunda cosa que te enseñan.

Cuando lo contaba, Pucky comentaba que para traicionarse a uno mismo uno debe tener una buena razón, y que si tienes dudas es que no la tienes. Es muy cierto. A veces necesitamos que nos lo recuerden.

El caso es que ayer fui, di mi ponencia, conté la verdad y todo fue muy bien. Ya dan por sentado que volveré y que daré más ponencias, que además serán más divertidas que una ponencia de introducción sobre el estado de las cosas en nuestro sector. Como extra, Nur estuvo ahí durante tres largas horas porque quería verme trabajar. Como era de esperar, al preguntarle qué le había parecido me contestó que yo no era diferente dentro o fuera del aula, lo cual pienso que es bueno. Por otro lado hay cosas en qué pensar, pero eso otro día.

En 3 horas salgo para Madrid, y me quedo 10 días. La nena no está nada contenta, cosa que es comprensible, y esta mañana me ha dedicado toda su colección de pucheros y morritos, mientras se quejaba de la injusticia de todo esto (lo hace muy muy bien). También es comprensible. Aunque en un par de días nos vemos de nuevo porque ella visita Madrid también, desde el próximo lunes a la tarde hasta el viernes a la noche estaremos separados y hace mucho de la última vez. Pero el curro no deja, por ahora, muchas opciones. En este momento rechazar trabajo no es viable, y en este viaje han surgido nuevas oportunidades que, de concretarse, supondrían algo realmente bueno para nosotros. La Cojonudología dice que saldrán, con que hay que cogerlas.

Queda un proyecto, que es el más difícil y jodido de los tres que me ocupaban. Muy poco, casi sin tiempo para hacerlo y el último plazo ya encima. Pero no tengo dudas de que lo podré sacar adelante, ni de que la idea que he tenido es la mejor. Un último empujón y se habrá acabado esta racha, y podré cosechar los frutos y poner en marcha cosas que he parado por la crisis, la falta de trabajo…

En conjunto, lo he hecho bien y estoy contento. He conseguido capear una situación laboral muy jodida, y salir reforzado. No sólo no he perdido clientes, sino que los mantengo y me he vuelto más necesario para ellos. Han salido además nuevas oportunidades, gente que me ha visto trabajar y le ha gustado. Esas oportunidades se concretarán en breve, espero que de una manera menos atropellada y estresante.

Me piro a hacer la maleta. Más en breve.

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