Una de las cosas que he estado haciendo la mayor parte  de esta mañana es marketing. Mark Forster, un tipo muy sensato que escribe sobre gestión del tiempo, decía que, sobre todo cuando eres freelance, una cosa es tu negocio y otra tu trabajo. Tu trabajo puede ser formar gente, pero tu negocio es vender formación. Si no pasas una parte importante de tu tiempo vendiendo tus servicios, contactando clientes y haciendo propuestas, vas de culo. Y como en otras cosas, tiene razón.

Este año ha sido duro porque ha habido poco trabajo, pero en parte porque he descuidado esa faceta del negocio, y teniendo clientes gordos en sectores que yo sabía que se iban a llevar un palo, ha sido mala idea por mi lado el no captar mucha gente antes. Si sólo el 10% respondieran, seguiría siendo un 10% de un valor más grande. Que sí, que el año pasado tuve muchísimo curro, un cambio de ciudad y lo que se quiera, pero podría haber hecho algo más sin quebrarme, siendo realista. Podría haberme ahorrado este bache o al menos suavizarlo. Para decir que no, siempre hay tiempo.

De modo que esta mañana, en vez de pasarla entera traduciendo, he invertido un trozo enorme en poner al día mi agenda y recontactar con mucha gente. Además de escuchar muchos “ya no trabaja aquí” gracias a la crisis, he hecho un buen número de propuestas comerciales (como una docena) y he aprovechado para emplear esta pequeña presentación que parí anoche (editada convenientemente aquí para quitar datos y demás cosas). Y como estoy muy orgulloso y me gusta mucho cómo ha quedado, la cuelgo aquí.

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