Hala, un título polémico 😀 Y que no es verdad.

Yo no soy un early adopter. No fui de los primeros en tener un blog (no sabía qué era eso hasta que me mudé a Madrid), y tardé bastante (en comparación con mis amigos) en meterme en Facebook, Twitter e historias similares. Ni en el World of Warcraft. Ni en tener un móvil 😀

¿Por qué digo esto? De un tiempo a esta parte (¿1 año?) observo que mucha de la gente cuyos blogs yo seguía los ha ido abandonando (o al menos ha espaciado el escribir entradas), al tiempo que su presencia en Facebook, Twitter y similares se ha ido incrementando o al menos se ha mantenido constante. Así que los blogs languidecen o se mueren del todo, pero tengo más contacto con esas personas, lo cual al final es bueno.

Sé mucho más de la gente con la que quiero tener contacto, porque ellos pueden vencer la pereza que da escribir en un blog. Lo entiendo. Es difícil ponerse delante del blog y escribir algo, porque parece como que poner un par de frases para contar algo es poco, que para eso no merece la pena molestarse. Sin embargo, a todo el mundo le resulta fácil poner un estado de Facebook o un tweet y contarte que se van a ver una peli, o que han tenido un día de mierda, o colgar algo que han encontrado en la red.

Es fácil decir que lo que ocurre es que Facebook / Twitter / lo que sea ha matado a los blogs, porque cuando yo llegué a Madrid en 2003 todo Dios tenía un blog y ahora muchísimos de esos blogs han desaparecido o se actualizan dos veces al año. Pero eso sería una tontería. Como tener un diario, o ir al gimnasio, o muchas cosas más, un blog requiere constancia. Te tiene que gustar, porque si no te cansarás o saldrá algo más interesante y un día te darás cuenta de que llevas 3 meses sin escribir, y que todas tus últimas entradas son disculpas por no actualizar el blog. La gente que escribe cada cosa que hace en Facebook o Twitter y que ha abandonado el blog no lo ha dejado por eso. Lo habrían dejado igual, pero al menos han encontrado algo que sí les gusta o les divierte bastante. De modo que, en vez de perderlos, los tenemos en microformato. A mi me va bien. Claro, preferiría tener largas reflexiones de mis amigos sobre cosas trascendentes o sobre las juergas que se corren, pero esto es mucho mejor que nada.

Además, el FB /Twitter tiene una ventaja mayor: la inmediatez de la recompensa. Es frustrante currarse una entrada de blog y que no te comenten. ¿La habrá leído alguien? ¿Por qué no comentan? Pues muchas veces no comentan (sobre todo si eres como yo) porque tu post mide un metro, y hay que leerlo y eso es un esfuerzo y requiere tiempo. De modo que a lo mejor no hay comentarios hasta el día siguiente, o lo que sea.

Con Facebook ni siquiera tienes que escribir, le picas al enlace de “Me gusta” y la persona que escribió aquello sabe que estás ahí, y que aprecias lo que ha escrito. Y es más fácil comentar algo que va en dos frases, ¿no? De modo que el esfuerzo que dedicas a ello es enormemente más recompensante.

Conclusión: el Facebook / Twitter / whatever es una cosa estupenda. No creo, como decía aquel, que si no estas en una red social no seas nadie, pero son una herramienta cojonuda para animar a la gente a estar en contacto. Si eres tonto y te crees que 2000 followers son 2000 amigos, el problema es tuyo, no de Facebook.

Os dejo con un vídeo que resume magistralmente estos asuntos, pero hay que estar al loro para pillar el mensaje oculto, especialmente en el punto 0:45 del vídeo.