Es un hecho no muy conocido, al menos no lo era para nosotros. Los gatos lo flipan con la valeriana. Se ponen como de tripi. Por supuesto, cuando Nur se enteró de esto, teniendo 3 gatetes en casa, había que probarlo. De modo que allá se fue la nena, trincó 3 calcetines, los llenó de valeriana y los anudó bien. 

Lo más flipante es que, en el momento que abrió la bolsa de plástico con la valeriana, los gatos aparecieron por la cocina con los ojos dilatados, olfateando como chalados, como heroinómanos a la vista de una bolsa de jaco. Por supuesto, dejamos caer los calcetines al suelo.

Increíble. Los gatos se revolcaban contra los calcetines, los lamían, mordisqueaban, se revolcaban por el suelo dando maulliditos… intentaban pegarse por un calcetín y fallaban por cosa de un metro, y a veces intentaban cazar… algo que no estaba allí. Sólo duraba 15 minutejos, pero la primera vez no pudimos ni echar fotos, de tanto que nos reímos.

A la 2ª, Nur estaba preparada. Aquí tenéis un extracto de lo que fue tan lisérgica sesión.

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