Aquellos tiempos sembrando la concordia...
Aquellos tiempos sembrando la concordia…

Estoy escuchando música mientras trabajo, preparo propuestas y material para clientes, y ese tipo de cosas. Es mucho curro: este año voy a lanzar algunos cursos nuevos del todo, y algunas cosas nuevas, con lo que todo tiene que ser muy perfecto. Y en esas ando, para (a veces) desconcierto de Nur.

El caso es que llevo un rato escuchando algo en el WinAmp, y notando una cierta inquietud, y ahora me doy cuenta de que es la BSO del Metal Gear Solid 3: Snake Eater. Y se me han despertado, a la magdalena de Proust, una gran cantidad de recuerdos. Y con ellos, principalmente, unas ganas enormes de salir a pescar una PS2 y una copia del juego, para perderme otra vez en las selvas de la URSS en la Guerra Fría, y volver a jugar a esa joya de juego. Creo que es uno de los juegos con los que mejor lo he pasado.

Y es que el Resident Evil 4 o el Príncipe de Persia son muy divertidos, pero el rollo este del sigilo – degüello – esconde el cuerpo – ¿qué ha pasado aquí? tiene algo que resuena especialmente conmigo. Quizá sea porque es más perfeccionista, y tienes que pasar tiempo planeando mucho antes de moverte, y el buscar una y otra vez la manera de hacerlo perfecto, sin una sola alarma, con la mínima interacción con los guardias. Matar gallegos zombies está muy bien, pero la cantidad de táctica y, sobre todo, el número de formas posibles de abordar el problema, es muy limitado. Creo que esa es la variable: el enorme número de maneras de resolver un problema.

Pero qué ganas de volver a jugar, coño.

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