Joder, qué bien sienta limpiar cajones y tirar cosas. Qué bien sienta acabar con los malditos cursos en inglés con un compañero que no habla inglés (eso sí, fenomenalmente pagados por las molestias). Qué bien sienta ver el final de una racha dura de curro y no parar. Qué bien sienta el despejar terreno a tu alrededor y mirar todo el espacio que tienes.

Las limpiezas son buenas, en todos los sentidos. Esta tarde hemos limpiado sólo un trozo de los muebles del pasillo, pero la ganancia en espacio y en sensación de… no sé, quizá de algo como soltar lastre, ha sido brutal. Esto de tirar cosas es, decididamente, un vicio.

Qué bien sienta la sensación de acabar.

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