Vaya, pues ahora escribo justo la noche antes de irme a Lleida, a la RAM. En estos días sólo escribo para decir que me voy. Es curioso, ¿verdad?

Impartir cursos te hace pensar en muchas cosas. Estos días releo las aventuras del Capitán Alatriste, comparo la España que pinta con lo que veo en mi trabajo, y pienso que no hemos cambiado tanto. Triste, desesperada y paleta España, con olor a cocido viejo, escudando todas las cosas que apestan a cocido pasado y a rancio con el “como aquí no se vive en ninguna parte.”

Pero el año cierra bien, y el que viene será mejor. Qué gran cosa que son las crisis.

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