No es una iglesia, que es un hospital

No es una iglesia, que es un hospital

 

Pues así ando, por casita desde el miércoles a mediodía. Los médicos cambiaron de opinión sobre lo de tenerme ingresado hasta el sábado, viendo que comía bien, no tenía especiales dolores ni fiebre, y a que insistía mucho en el tema de irme. El día 9 me quitan las grapas; debo evitar cualquier esfuerzo en 15 días, y los esfuerzos pesados en 2 meses y medio. Por lo demás, a mi bola.

En realidad no me apetece contar mucho sobre el hospital, porque los hospitales son un sitio bastante deprimente. El personal del hospital fue de fábula, inmejorable, y la comida fue una mierda. Las horas se arrastran muy despacio allí. El hospital de Sant Pau en sí es un sitio memorable por su arquitectura y por los túneles bajo él, que se pueden visitar y dan mal rollito. Punto en contra: no hay conexión wifi abierta, como en otros hospitales.

Por supuesto, gracias a todos los que se han manifestado de una manera u otra para interesarse por mi salud y desearme que me ponga bien. Todo ánimo siempre ayuda, chicos.

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El reparto de LOST, tratando de entender algo

El reparto de LOST, tratando de entender algo

A Nur se le ocurrió que sería buena idea llevarme el portátil y alguna serie para ver mientras me iba poniendo mejor, dado que no podría aprovechar el tiempo para lo que yo quería, que es jugar masivamente al WoW. Así que me pasó la 1ª temporada de Perdidos, que es una serie que he intentado empezar a ver un par de veces sin mucho éxito. Y esta vez sí que me ha enganchado algo más, aunque no llega a los niveles de entusiasmo de The Big Bang heory, por mencionar la más reciente.

Mi impresión de los primeros capítulos de “joder, se lo van inventando en cada capítulo, aquí no hay nada preparado” ha pasado a una cierta incertidumbre de “podría ser que sí, podría ser que no.” Cuando veo la serie me recuerda a esas veces en las que arbitro una partida sin absolutamente ninguna preparación, y que luego voy atando por detrás del escenario de modo que parezca, jaja, qué genial soy, que lo había pensado desde el principio. Pero ya no estoy seguro. 

Lo mejor para mí el desarrollo de los personajes, porque los malos y la trama son, el 90% del tiempo, algo que como mucho se oye rugir de lejos en la selva. Cada vez que un giro de la trama me sorprende Nur enarca una ceja, me sonríe, y me dice algo como: “No te queda a tí serie por ver.” Y eso que ella, creo, sólo ha visto las dos primeras temporadas, de cuatro.

La serie es culpable según la Ley de Vidal-Sasoon de los Lugares Salvajes de Hollywood¹, que dice que, sin importar cuán agreste y salvaje sea el lugar donde se desarrolla la acción, los protagonistas, sobre todo ellas, siempre tendrán el pelo perfectamente limpio, acondicionado y peinado en todo momento. Sölo hay una excepción en toda la serie (Danielle Rosseau / Embajadora Delen en B5) pero eso debe ser para mostrar que está loca. Es un detallito que me carga.

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De vez en cuando tengo unos dolores que veo las estrellas, creo que por gases. El caso es que creo que se me va a descoyuntar el ojete cuando los sufro, y me tengo que tumbar. Esta mañana, mientras Nur se iba a comprar, yo pensaba. Pensaba en las decisiones pasadas (algunas realmente remotas), en qué fue bien, en qué me equivoqué, por qué y por qué no.

No hace falta que nadie corra a los comentarios para explicarme que el pensar en esas cosas no cambia nada, yadayadayada. Eso ya lo sé yo, gracias. No me obsesiono con ello. Sí creo que es bueno hacer una revisión honrada y objetiva de las cosas, con la distancia y la calma que da el tiempo, para sacar lecciones de ello. E incluso cuando puede ser molesto hacer esta revisión, doloroso para el ego o lo que sea, a la mente le cuesta trabajo alejarse. Es como ese vicio de chincharse con la lengua un diente que duele, o rascarse una costra. Curioso, como son estas cosas. Más en breve.

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Lo más importante en un post sobre una convalecencia es: gracias, Nur, mi amor, por ayudarme a recuperarme, y cuidarme de una manera tan completa, dulce y generosa. Muchas gracias por todo.

¹ Ley formulada por primera vez por Rapun en Las Crónicas de Riddick viendo a la chica en un planeta prisión donde la supervivencia es un hito, eso sí, siempre perfectamente peinada. Al César lo que es del César.
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