Antes de ayer pasé buena parte del día con Eärendil, haciéndole mucho daño a las tarjetas de crédito. Porque al fin, me compré, no uno, sino dos ordenadores nuevos. Un portátil y un sobremesa, que son dos pedazo de máquinas. Ya lo avisé, después de todo.

Es sexy como una top model

El sobremesa lo están ensamblando, y cuando lo acaben lo mandarán directamente al piso en el que viviremos Nur y yo (suena bien eso), pero lo he visto, porque es exactamente el mismo que tiene Eärendil. Para probarlo, el Marino me dejó jugar un rato al Age of Conan y un rato al World of Warcraft con todas las opciones gráficas a tope, y aquello iba a cien. Así que me convenció.

El portátil costó algo más, porque yo tenía alguna duda sobre si comprarme un Mac, debido a las recomendaciones entusiastas del Marino y de uno de los consultores de los suecos, que además es paisano mío, y ambos opinan que es una buena idea. Pero en la Fnac vimos este, y no pudimos decirle que o. Es negro, plateado, potente y elegante. A su manera, es hasta sexy.

Ayer tarde, antes de irnos a ver a los Petersellers (tiene su propia entrada este concierto), llegó el router ADSL de Orange. Esta mañana lo he configurado, con algo de trabajo, y este es el resultado. Mi primer post con esta virguería de máquina.

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