Estoy tan cansado que no puedo dormir. Debería: he estado jugando a rol con los Titos y la Zorra hasta que he empezado a decir incoherencias por que estaba jugando dormido. En el metro he estado a punto de caerme al suelo, literalmente, y de perder la consciencia. Pero he aguantado, y entonces he llegado a casa, y me he desvestido y me he tumbado. Y no me duermo. Así que aquí estoy, frente al ordenador, mientras SAMURGirl se tumba en el sofá, porque acaba de llegar de contar pobres como dice ella, (y es literalmente lo que ha hecho) y estas son las horas a las que lo hace. Ella también ha tenido un día cansado y Barbián nos mira a los dos,  estirado cuan largo es, demasiado acalorado como para dar por el culo. Algo es algo.

En parte imagino que es el calor, terrible y aplastante, que para mí ha llegado de pronto y sin avisar. Y claro, uno se malacostumbra rápido a climas más amables y olvida dónde se crió, forjado en el calor del sur y templado en el frío de la Sierra y blablablablabla. Una mierda, vaya, pero así es el verano aquí. Ya quisiera estar en otro sitio, ya. Pronto.

En otra parte es la sensación, terrible y aplastante, de que el cansancio está ahí, instalado, y se ha convertido en una forma de vida. De que siempre hay más cosas que hacer. De que nunca tendrás más de un ratito, y desde luego no más de un día, de no hacer nada que no tengas que hacer. Por cada cosa que tacho de la lista, aparecen dos más. No es broma, las he contado. Hasta hace muy poco no tenía una fecha para  acabar esta racha. Ahora la tengo, pero miro el calendario y me parece que es el siglo XXIII. aunque sólo son 2 semanas. Pero al menos la tengo. Ya tengo varias fechas: para acabar el trabajo de formador, para acabar con los suecos, para mudarme de ciudad e irme aún más lejos de mi tierra…

El trabajo, el puto trabajo, en forma de consultoras inútiles y otras desgracias me intenta poner palos en las ruedas. ¿Te vas este fin de semana a Granada? Bueno, a lo mejor tienes que emplear parte de ese fin de semana en preparar una guía didáctica deprisa y corriendo porque te hemos pasado mal las fechas de los cursos que vas a dar, y es antes de lo previsto. Rubia que es una. Y siempre igual, porque esos compromisos son la piedra sobre la que doy el primer paso para cruzar el río. Así que, por ahora, por esta vez, aprietas los dientes y tragas. Pero no más.

Qué cansado estoy.

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