Me gustan los cerdos. Los perros te miran desde abajo. Los gatos te miran desde arriba. Los cerdos te tratan como un igual.

(El gato de Churchill, que llevaba el muy viril nombre de Nelson, tenía un asiento en el gabinete de Churchill. No shit).

Ocasionalmente los hombres tropiezan con la verdad, pero la mayoría se levantan y siguen corriendo como si no hubiera pasado nada.

El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder nunca el entusiasmo.

El mayor argumento en contra de la democracia es una discusión con el votante medio.

Nos vemos por ahí, chicos. Me esperan las hogueras.

Anuncios