… aunque muchos se lo atribuyen a Bertolt Brecht, que bien podría haber sido. Pero lo dijo el sacerdote Martin Niemoeller, pastor protestante que a a duras penas cabía en el pantalón de puros huevos:

Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.

Cuando hay un conflicto en un grupo del que somos parte, es tentador tratar de ser suizos. Es tentador dejar pasar una conducta injusta “para no liarla más” o no agravar el problema, o cualquier cosa. Podemos tolerar que alguien que queremos sea atacado y guardar silencio. Yo lo sé, porque lo he hecho. Más de una vez, para mi vergüenza, y con gente a la que amo, para mi deshonra.

Es tentador tratar de ser suizo, claro. Tienes mucho chocolate, fondues de queso y bellas montañas. Pero también eres el hijo de cien mil putas que ha construido su palacio con el oro de los nazis, una especie de lombriz con pantalones tiroleses.

Así que cuando veáis algo injusto y decidáis no participar, y vuestros amigos no se mojen el culo “por no liarla”, haced lo que queráis, pero tomad nota. Para que no perdáis el tiempo esperando ayuda cuando llegue el día en el que toque que os arrastren por el suelo. Aunque seguramente os dejaréis llevar por el “esto no me va a pasar a mí nunca”, que es otra muleta muy súper común. Cada loco con su tema: a algunos les da por la droga.

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