Las despedidas saben a cenicero. No, en serio. Alguna denominación tenía que tener un sabor de boca tan repugnante. Por cortas que sean, son una asquerosidad. Punto para el que pesque la referencia del título del post, si bien hay que ser un poco mayor para ello. La canción es una joya de Dead Can Dance, llamada The Arrival and the Reunion, del disco Aion. No sé si me aterroriza o me hechiza, pero por fin la he encontrado y pega con mi humor esta noche. Dadle una oportunidad, no dura ni dos minutos.

Que tengas un buen viaje, cielo.

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Kavafis, en su poema Ítaca, nos dice que debemos viajar teniendo en cuenta nuestra meta, porque por ella emprendemos viaje, pero que debemos detenernos en todos los puertos y llenarnos de lo que estos tienen que ofrecernos. La meta final ya nos ha dado el motivo para el viaje, pero nada más tiene que ofrecernos. Es por ello que debemos pedir que sean muchos los días de nuestro viaje a Ítaca, y que podamos ver muchas cosas. Y eso es lo que hago, básicamente.

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