Mi casera, contando sus avalesEs sin duda porque siempre he tenido mucha suerte con mis caseros, pero me da singularmente por el culo cuando me encuentro con que quizá me he topado con uno de esos caseros mezquinos y asquerosos de los que he oído hablar y nunca he visto en primera persona. Y no lo digo porque pretenda apretarme las tuercas a mí, porque no puede, sino porque se las está apretando a SAMURGirl, mi compañera de piso que:

Es un sol de chica, educada, cariñosa y amable cuando habla con ella.

Tiene domiciliado el pago del alquiler de modo que tú siempre has cobrado la renta puntualmente antes del 5 de cada mes, y lo sabes porque lleva viviendo un año en este piso y nunca has tenido un solo problema.

No llega a mileurista, porque trabaja en el sector social, y lo sabes.

    Así que, ¿a qué descolgarte ahora diciendo que quieres un aval bancario por una cantidad que ella no puede tener inmovilizada porque, en primer lugar, no la tiene? Sobre todo porque, ya que has dado de alta tu alquiler en la CAM, la Comunidad se hace cargo del alquiler en caso de impago. O sea, que quieres tener dos avales, aunque eso sea imposible para la chica. ¿Y encima con indirectas de si le van a dar la ayuda al alquiler, o de si se tiene que apretar el cinturón?

    Voy a llamarla en un rato para ver si consigo que se baje de la moto. No hay problema si no se baja, yo puedo afrontar el aval si es necesario, por más que me joda que me inmovilicen 2000 pavos de vellón. No me jode el dinero. Me jode la mezquindad estúpida e inútil para con una chica que es una joya de inquilina. Me joden los estúpidos hijos de puta que hacen que alquilar en este país sea una aventura.

    “Cretina con el cerebro lleno de pus” es un concepto que no ha perdido vigencia, desde luego.

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