Pues ando por Mérida, impartiendo el primero de dos cursos que tengo que dar por aquí para esa empresa pública que tan bien se lo monta y planifica tan de cojones las cosas. El viaje de venida ha sido en preferente, en un Talgo, lo que quiere decir que correctito. La vuelta será en un TRD y dura 5 horas. Para el que se lo pregunte, un TRD viene a ser como un Cercanías, más o menos. Será encantador en extremo. Y no es que mi cliente me racanee el transporte, es que de vuelta no hay otro tipo de tren. Sic transit gloria mundi. Preferiría la litera de manos, pero no siempre se gana.
Eso sí, el hotel que me han dado es un lujo, y está genial. El restaurante es bestial, el servicio encantador y la habitación estupenda. Todo pagado. Mérida es un sitio bastante bonito, y al ser pequeña se camina con comodidad. Lo cual está genial, porque el curso se da de 0800 a 1400 horas, y me deja mucho rato para gusanear por la ciudad. Ya he visto bastantes cosas, pero como voy a volver la semana que viene otros 2 – 3 días, me lo tomo con calma.
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Aparte de eso, he aprovechado que es ciudad pequeña y más barata que Madrid, y me he comprado un traje, dos camisas, dos corbatas y unos zapatos nuevos, que ya iba tocando. Me he dejado 400 pavos en ropa, que bate de largo mi récord personal de gasto en ropa, pero ha valido la pena. Estoy cojonudamente imponente con el traje, sí señor. Un dinero bien gastado. Quizá me compre otro, antes de volverme. Sólo porque puedo.
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En cuanto al curso, viene a ser como dar formación a la tribu del Gañán de la Hora Chanante (ahora Marcial Ruiz Escribano). Hoy ha sido un día especialmente denso, donde han florecido todos los magníficos temas que uno espera hallar (todo esto es literal):
La homosexualidad es una enfermedad debida a alteraciones genéticas causadas por los pesticidas. Antes de los pesticidas también había, pero era más por vicio.

  • Con Franco los gitanos sabían comportarse y estaban controlados.
  • Experimento psicológico: ¿Prefieres tener un hijo, una hija o un gay?
  • Yo no soy racista, sólo describo lo que hay y soy una persona de orden.
No digo que los 10 asistentes sean así. Pero sí un porcentaje significativo. Y en mi cabeza no dejan de sonar pasodobles. Pero vaya, puedo desconectar el control manual del cerebro y dar el curso en automático. Y eso que es un curso de control del estrés y habilidades de comunicación. There it goes.
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El proyecto de los suecos bien, gracias. Me han felicitado dos veces consecutivas por el desarrollo que llevamos. A ver si dura. Hay trabajo para rato, pero con la mega-absorción que nos han hecho no se sabe. Sea como sea, será para muy cojonudo. Quiero unas vacaciones largas este verano y me las voy a financiar.
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Además de eso, las semillas que he ido sembrando en otros clientes van dando fruto. En este mes, si sale bien una reunión que tengo en BCN, amplío mi mercado de trabajo a esa ciudad, lo cual es buena cosa y me da más estabilidad. La Cojonudología dice que me darán el proyecto, que es un desafío porque es en inglés y de una materia que domino pero como psicoterapeuta, no como coach (que es un anglicismo para “intruso profesional”). Veremos. Por otro lado, acabo de leer un email de mi jefe en el ayuntamiento aquel para decirme que no me descuide porque en no mucho tiempo saldrán las subvenciones y me dirán algo tan pronto haya pasta. Toca colgarse otra medallica.
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Más cosas: gracias a mi compañera de piso (que no lee esto, ya se las daré en persona) y a Rapunzell, que han cuidado de Barbián y le han ayudado a adaptarse al nuevo piso, cuando me han caído todos los viajes de curro del mundo seguidos. Lo agradezco de corazón, Rapun. Poco a poco, el gatito va estando mejor y deja de estar aterrorizado. Joder, creemos que ya ni siquiera se acuerda de mí, el pobre. Espero que el próximo análisis de orina dé buen resultado.
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Recomendaciones rápidas de libros: Una noche de perros de Hugh Laurie (el que hace de House), que es de lo mejor y más divertido que he leído en bastante tiempo. No cuento nada, sólo leedlo. Jennifer Gobierno, de Max Barry, una estupenda sátira del futuro más cercano (se iba a llamar Capitalizmo, originalmente). Estos libros me llegaron cortesía de Nur; muchas gracias por el préstamo, hermosa.
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Lección rápida de este mes de marzo que acabó: las cosas más hermosas llegan cuando dejas de pelearte por ellas y empiezas simplemente a hacerlas y conseguirlas. Hay un tipo (un remero olímpico), que decía algo como que cuando remabas entrabas en un estado de trance en el que no te esforzabas, simplemente te dejabas llevar. El bote te rema a ti, tanto como tú a él. El bote desea navegar: la velocidad canta en sus líneas y su naturaleza. Si te esfuerzas en remar, aporreas el agua y estropeas el movimiento. Es por eso por lo que los verdaderos aristócratas, decía este tío, nunca se esforzaban para llegar: ya estaban allí. La excelencia en el remo era simplemente un estado de llegada permanente. La excelencia llega cuando dejas de pensar en lo que haces.
Hay muchas cosas en las que me he esforzado, he aporreado el agua y he doblado de más el espinazo, en vez de dejarme llevar con la situación en la que estaba y volar sobre el agua. 🙂 Es hora de llegar.
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