Puto es el currito que de empresas fía,
y puto el que sus gustos apetece,
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el curro y puta la alegría
que el curro puteril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, empresa mía.

Más llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,

si de otras tales empresas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

He recibido un email de un conocido que, durante mucho tiempo, no hizo sino darme el coñazo con la estupidez que era currar por cuenta propia. De cómo no tenías estabilidad, de las ventajas del jefe y los compañeros, del apoyo de una gran infraestructura, de las ventajas económicas y tal.

Bueno, pues después de muchos años de estabilidad y compañerismo, han hecho una reestructuración en su empresa y se lo han pasado por la piedra sin preaviso. Y ni un sólo compañero ha movido una pestaña. Ni su jefe le ha defendido. Ni nada. Y no le han hecho firmar una baja voluntaria por los pelos. Muy estable, sí.

Así que el poemita de arriba, que Quevedo dedicó originalmente a las mujeres (cada uno cuenta según le va) resume perfectamente mis sentimientos al respecto. El problema no es que decidas currar por cuenta ajena (ayer me entrevistaron para una posición que yo aceptaría si fuera seleccionado, probablemente): el problema es que te engañes respecto de lo que eso significa, y que te permitas engañarte respecto a lo que los autónomos hacemos, sólo porque a lo mejor nos atrevemos a hacer algo que tú no haces.

Así que, las penas con poesía son menos. Lo siento por ti, chaval.

§

Yo soy el león, por cierto.

Tras una semana trabajando en el proyecto de los suecos, y tras enviar un esquema de lo que me gustaría hacer y cuál es mi percepción de la situación, creo que la misma se podría describir con esta imagen de aquí. Entra la música circense, por favor… Quizá debería haber incluido en el informe la foto, y ahorrarme la escritura.

Este trabajo puede ser recompensante de extrañas y perversas maneras.

§

Ayer celebré por sorpresa (sorpresa para mí) el Día del Diplodocus, que es una ancestral tradición que no tiene más de 3 – 4 años. Si alguien quiere saber qué es, que lo pregunte en privado, porque aquí no me sale de la polla contarlo. Fue una hermosa, agradable y divertida sorpresa. Ahora tengo un nuevo imán de nevera que me recuerda que, como decía Tennyson, “A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar
de que no tenemos ahora el vigor que antaño
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos.

§

Me voy a Granada en un ratillo. Ya tocaba, la verdad. Espero que el viaje vaya sin atascos, no tengo mucho tiempo allí como para invertir horas extra en la carretera. Estaré probablemente desconectado todo el fin de semana, lo cual me parece estupendo. Veré a quien pueda ver, y mis padres se preocuparán por si estoy bien o no. No tengo un sentimiento tan fuerte, sin embargo de vuelta al hogar. O mejor dicho, sí lo tengo, pero no en los lugares donde antes lo tenía. Al final el hogar está donde está uno, realmente.

Eso es todo por ahora. Sed buenos y divertiros.

 

 

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