El trabajo en equipo es, en realidad, una farsa. Una de esas cosas diseñadas para que la gente acabe perdiendo el juicio y suba a un campanario con un fusil. O un bonito eufemismo de educación especial: si haces tu trabajo rápido y bien, para tener más tiempo de cacharrear por Internet, te acabas convirtiendo en monitor de subnormales e incompetentes.

Mi jefe nos ha salido con que mañana está fuera todo el día, de modo que el trabajo a repartir entre hoy y mañana se queda en hoy. Si consigo acabar la jornada sin matar a nadie, mañana será un día de, simplemente, hacer acto de presencia. Con eso me consuelo.

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