En una lista de correo de la asociación de listos y listas en la que estoy, a Rapun se le ocurrió proponer que por qué no declarábamos por consenso entre todos las reuniones como libres de humo. Más concretamente, la zona del garito en la que nos sentamos siempre y en la que nadie se sienta nunca, de todos modos. Entre otras cosas, porque hay gente que dejó de ir a las mismas porque el excesivo humo de tabaco les molestaba. Rapun proponía algo tan sencillo como:

Eso no implica que los fumadores no puedan fumar, es tan sencillo como levantarse un ratito e irse a la barra o a la calle cuando se tienen ganas de fumar.

Y por supuesto, empezaron a salir voces de gente que percibía esto como una imposición, como una exigencia injusta (la justicia es una cosa que sale un montón aquí), y que la ley les amparaba y mierda así.

Los fumadores consumen una droga que es legal. Es legal porque es monstruosamente rentable a los gobiernos, que recaudan enormes cantidades de dinero en impuestos indirectos, y se ahorran mucho dinero en Seguridad Social de los fumadores que morirán pronto y tendrán jubilaciones breves. Por más que los gobiernos tratan de defenderse colocando como argumento el coste de los tratamientos de los enfermos de cáncer, el beneficio neto es simplemente bestial. Miles de fumadores se inmolan lenta, voluntaria y estúpidamente para que los gobiernos y todos nos forremos. Cuánto sacrificio por su parte, ¿verdad?

Bueno, pues no. Tú no tienes un derecho ético a fumar. Tienes un derecho legal a fumar, que compras con el enfisema que probablemente pilles, pero no tienes una postura virtuosa. No eres tan distinto de alguien que se inyectara heroína y le inyectara los posos de la jeringa a la gente de su alrededor. No eres distinto del que esnifa heroína y me sopla el polvo a las narices. No me llevo la misma dosis que tú, claro, pero compartes tu droga conmigo. Qué majete que eres.

No eres una víctima de una persecución injusta por parte de una mayoría tirana que busca privarte de un derecho fundamental. No eres una pobre víctima inocente que sufre de una enfermedad que no buscó. Eres un adulto que tomó la decisión de empezar a consumir una sustancia adictiva que además molesta y perjudica a las personas a tu alrededor. Eres un yonqui. A ver cuándo lo asumes.

Me cabrea tener que discutir estas cosas. Me parece que es como discutir el efecto de la ley de la gravedad, con alguien que afirma que las cosas en condiciones normales no caen al suelo.

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