Cuando uno curra como debe, trata a la gente como debe, y rinde como debe, y pone sobre la mesa un resultado, el mundo te devuelve lo que le das.

Hoy he tenido una reunión con mi jefe para ir atando cabos del proyecto que termina. Y resulta que no sólo quiere volver a contar conmigo para la siguiente ronda del proyecto (salvo que no haya subvención o algo así), sino que me ha propuesto proyectos como freelance en otros ayuntamientos y otras posibles colaboraciones como clínico, estas últimas más vagas.

Me siento muy orgulloso de mí. Muy, muy orgulloso. Me voy a celebrarlo, mamones.

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