Hay veces que digo de manera más o menos humorística que el error más grande de la II Guerra Mundial fue no tirar suficientes bombas atómicas sobre Japón. Normalmente digo algo así después de saber acerca de la última mongolada que es la última moda ahí, o de tener constancia de cómo ese país tan admirado por muchos amantes de su filosofía y tradición se convierte en una fosa séptica mental.  En serio, salvando la comida japonesa, estoy cada vez más convencido de que Japón ha sido utilizado como una especie de laboratorio experimental donde los Primigenios hicieron toda clase de absurdos tests con objeto de ver hasta dónde se podía retorcer y deformar la raza humana, con objeto de obtener seres que, si bien tuvieran ADN humano, fueran completamente extraterrestres. No sabría decir si lo consiguieron: sólo puedo afirmar que me extraña que tengan el mismo número de extremidades y ojos que el resto de la humanidad.

Y ahora van y se desmarcan con esto. Y yo me reafirmo en que faltaron bombas.

Es un restaurante dedicado al bestialismo. Esto es, te presentan diferentes opciones de animales para comer. Eliges la pieza que te gusta, te la tiras, y luego te la comes. Sí, así como suena. En vivo y en directo.

Por supuesto, tan delicado y sofisticado entretenimiento sólo está al alcance de los más elegantes – y ricos – paladares. Esto es, gente con un salario mínimo de 20 millones de yens, y un “cash flow” mínimo de 100 millones de yens. No parece que tengan intención de suplantar a Burger King. En el artículo se pueden ver los precios. Uau. Espero que al menos los perros tengan pedigrí.

El cocinero del garito afirma que está dispuesto a cocinar cualquier animal que se le ponga por delante. Dado que es un restaurante específicamente orientado a gente con mucho dinero que está aburrida de todo, me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que empiecen a verse menos pobres por las calles de Tokyo.

Sigue adelante, oh Japón, en tu frenética carrera por ser aún más retardado y psicótico. ¿Con qué nueva manía, perversión o, directamente, muestra de retraso mental nos sorprenderás el mes que viene? Nada podrá detenerte en tu búsqueda de concentrar la mayor cantidad posible de retraso mental en el menor espacio posible. Sólo ansío el momento en el que te hundas bajo las olas, arrastrado por el peso de tu propia gilipollez y un número de Avogadro de tamagotchis.

A condición de que queden suficientes japoneses por ahí como para que yo pueda seguir comiendo sushi de vez en cuando, claro.

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