En una lista de correo de esas del club al que pertenezco, se ha suscitado un debate (en un momento dado de otra conversación) sobre si es diferente ser fan de un deporte o de otra cosa. El hilo original era acerca de una petición de firmas a la FIA para que le den algo a Fernando Alonso. Supongo que un premio o algo. No me interesa, a no ser que lo que le vayan a dar sea una patada en los cojones pero realmente habría que dársela a sus fans, no a él. El caso es que he mandado un mensaje hablando sobre por qué la gente, cuando habla de alguien conocido en un campo de habilidad determinado, no suele decir más que gilipolleces. Y como me gustó como quedó, lo cuelgo aquí para disfrute del ancho mundo, con alguna pequeña edición / añadido.

Es una cosa que me asombra cuando hablamos de lo que Fulano hace y Mengano deja de hacer, como si es que lanzaran rayos por el ojete, en vez de demostrar simplemente lo que hace la práctica.

Tener cosas materiales o habilidades no es contrariamente a la opinión social más extendida, un mérito sobrenatural que viene debido a condiciones sobrehumanas. Tener cosas materiales sólo exige una de esta 3 condiciones:

  1. Poder comprarlas. Eso requiere dinero. El dinero no tiene relación con el mérito. Ahí está la Familia Real o la Iglesia Católica para demostrar lo fácil que es tener dinero y no mérito, de ningún tipo.
  2. Poder fabricarlas. Eso exige habilidad, pero no es un superpoder mágico. Implica que has aprendido y practicado.
  3. Poder robarlas. Ídem.

Tener habilidades sólo exige una cosa: entrenarlas. Entrenarlas y entrenarlas.

Cuando hablamos de que Fulanito es un XXX (sustitúyase por la actividad que sea) del carajo, podemos estar reconociendo que tiene un talento superior a la media para la tarea (por ejemplo, conducir coches feos a velocidades absurdas dando vueltas como burro en noria), pero lo que siempre perdemos de vista es esto:

Fernando Alonso no tiene otra cosa que hacer en todo el puto día que entrenar, que para eso es su trabajo. Cojones ya. Si yo me dedicara muchas horas al día a pilotar coches de F1, no hay ninguna razón por la que yo no pueda ser un piloto estupendo. Y si le dedico el suficiente tiempo, puedo con cualquiera. Igual que cualquier otra persona. Y eso es así tanto si me dedico a pilotar coches como a tocar la guitarra como a pintar monas. Lo del talento no justifica tanto: da una ventaja inicial, pero otros factores son más determinantes.

Las diferencias en talento aseguran que un sujeto quizá pueda llegar al nivel de maestría más rápido que otro (esto es, con menos horas de práctica), pero el sujeto menos dotado no está, de ninguna manera, impedido para llegar a ese mismo nivel, aunque tenga que echar el doble de esfuerzo. Otra cosa, claro, es que quieras echar ese esfuerzo. Lo que diferencia a los genios en cualquier campo del resto no es, mayoritariamente, el talento. Es que echan todas las horas del mundo en aquello que aman.

Bruce Lee no se levantó una mañanica y dijo: “Me voy a pegar 2 patadas al aire, a ver si me dan un cinturón negro en el rastrillo.” Bruce Lee comía, bebía, y respiraba artes marciales. Por eso era quien era. Y si alguien con similares condiciones físicas (conseguidas a su vez a base de entrenar) hubiera dedicado una disciplina equivalente… entonces quizá se podría hablar de talento en el caso del que ganara.

Hace muchos años (el miércoles 19/05/2004), Hetoo dijo esto en su blog; y tiene toda la razón. En caso de que seáis demasiado vagos para pinchar el enlace, lo copio aquí:

 

Hace muuuuchos años me pasó algo:
Se me acercó una de las guays del instituto y con su raqueta de tenis a estrenar y la paliza que acababa de pegarle otra chica todavía reciente, con toda su cara dura me soltó:
“Jo, que envidia, que bien juegas al tenis, ya me gustaría a mí jugar así de bien”
No la crucé la cara porque no me dio tiempo a reaccionar. Jugar así de bien era algo que estaba completamente a su alcance. Solo tenía que dedicarle dos o tres horas diarias durante un par de años, mas todos los sábados y domingos por la mañana para los campeonatos, cuando no el día entero, sacrificar las salidas de los viernes y sábados para estar fresca al día siguiente, y trasnochar en época de exámenes para sacar tiempo para poder estudiar.
No le daba envidia ninguna, si acaso le daba grima solo pensar en hacer esas cosas.


Admiro muchísimo a la gente que es capaz de hacer burradas semejantes, pero envidia ninguna.

Y que se hable del especial mérito de Fernando Alonso (o de quien sea) en un deporte donde tanto depende, casi exclusivamente, de la equipación (esto es, el cocherito leré), me parece simplemente retardado. Porque para decidir quien es el mejor por habilidad, todos deberían correr con el mismo coche exactamente, de modo que el equipamiento no diese ventaja. Qué coño. Eso es como decir que un atleta es mejor que los demás porque gana los 100 metros lisos, pero los demás llevan pesas. Los fans del mundo del motor demuestran aquí que tienen unos huevos que colgando parecen bolsas, por ser caritativo. Y por supuesto, los ingenieros responsables de esas máquinas no se llevan ni un pie de página. No vayamos a robarle protagonismo al Schumacher de turno. Que es que parece que Alonso gane las carreras corriendo a pie desnudo, mientras que los demás van en coche.

Así que yo creo que, más que recolectar firmas para que le den algo a Fernando Alonso, habría que recolectar firmas para que los fans en general (de cualquier cosa) dejaran de ser gilipollas. Pero para eso un buen fusil automático es mejor que un formulario.

Ah, y esto mismo reza para las tías y tíos buenos que en el mundo son: la genética te puede dar una buena salida, pero en lo tocante a aspecto físico y todo lo demás que engloba el atractivo… es cosa tuya. Las tías buenas que se tienen de modelo, son gente que no tiene otra dedicación ni otra tarea que estar buenas. Y ya ni eso, porque hasta a esas se las retoca con infografía. Menos complejos.

Anuncios