Esta expresión en inglés resume perfectamente mis sentimientos respecto del trabajo en este momento.

¿Cómo coño se hace para trabajar menos?

He hablado con mi jefe, que ha vuelto a felicitarnos por la excelente calidad del trabajo que hemos hecho, y porque es algo que realmente no se ha hecho nunca en la administración pública. La gerente me ha felicitado abundantemente por la velocidad y la eficiencia que hemos desarrollado, y dice que se reunirá en breve con nosotros y tal para darnos unas fechas para empezar a acometer el proyecto y dejar de planificar. Todos parecen muy ilusionados, y me gusta.

Y luego me han comentado que, por otro lado, ya sabes cómo es esto, acabamos de incorporarnos, pero hay gente que está de vacaciones aún, con que… bueno, hasta el 15 de septiembre más o menos esto no va a arrancar. Mi compañera E. se va la semana que viene de vacaciones (y este viernes se ha pedido un día). A la semana siguiente (fíjate, la del lunes 17) el que se va de vacaciones una semana es…. mi jefe. Que volvió el 31 de agosto.

Hey, hey, hey, hey….Y en mi cabeza suena esta tonadilla: Los violines hacen así: ñigo – ñigo – ñigo – ñigo – ñí.

Supongo que estoy pagando la novatada (jejeje). Mi compañera, E., que ya es veterana de dos administraciones públicas (la Junta de Andalucía y la CAM) y lleva unos cuantos proyectos a espaldas, me deja caer de vez en cuando que “vas muy lanzado, debe ser porque vienes de freelance. Claro, así me cuesta luego seguirte.” Como es maja y me cae bien (en serio, lo es), no me mosqueo. Es evidente que el que se equivoca sUna realidad incontestableoy yo.

Pues nada: adaptarse es lo que toca. La vida es muy corta para andar equivocándose a conciencia. Y este proyecto más aún, que se acaba dentro de nada.

Es bueno, sin embargo, saber que puedes adaptarte. Sin dejar de ser tú, porque sigo siendo el que tira del carro del proyecto, y veo que así va a ser. Y del proyecto de al lado, que es una implantación de un sistema de calidad EFQM. Pues vale. He aprendido muchas cosas buenas trabajando de freelance (especialmente de vivir con una que tiene más experiencia que yo en el tema), que me son útiles aquí y me seguirán siendo útiles. Ahora tengo que aprender a sacar rendimiento de una jornada de 7 horas en las que el trabajo me ocupa, más o menos, 3.

Punto y aparte.

Después de un largo tiempo conviviendo con tres seres vivos (1 humana, 2 felinos) que compiten duramente por ver cuál es el más lindo de los tres (especialmente cuando los pesco durmiendo juntitos en el sofá), he llegado a la conclusión irrefutable de que los gatos te vuelven cretino en ocasiones. Véase el diagrama adjunto. Tal y como describe la función de la gráfica, a medida que te acercas al gato, tu inteligencia disminuye y tus afirmaciones empiezan a volverse vacías de contenido. Rapunzell ejerce ese efecto a veces en mí, pero no diré más acerca del tema. Me dí cuenta ayer mientras veía unos episodios de Roma que estaba comentando con los gatos – sí, hablo con los gatos, ¿y qué? – y me di cuenta del giro que tomaba mi discurso.

Punto y aparte.

Este fin de semana nos vamos a hacer el pirata. No, en serio. Hace mucho que no voy a un rol en vivo, y la verdad es que lo voy a coger con ganas. Rapunzell se ha pillado un vestido que será un bombazo, y yo he conseguido (gracias a Moriarty y Fahss que me dejaron ropa, y a Rapun que me ayudó a arreglarla) un disfraz bastante aceptable. Es una cosa que tengo muchas ganas de pillar. Por fortuna, la semana siguiente va a ser más tranquila… para mí, porque Rapunzell va a cubrirme en un curso que tenía programado y que no puedo dar por esta simpática incompatibilidad teórica que tengo debido a trabajar en lo público. Está bien porque Rapun va a ganar una pasta, pero con el principio de curso que va a tener la pobre, es un poco marrón. También creo que los marrones bien pagados son menos. Lo cual me recuerda que esta gente me debe dos facturas.

Punto y aparte.

¿He dicho ya que estoy muy feliz por Peivol? Esto es como hijo de puta, que hay que decirlo más.

Punto y aparte.

Hay más cosas, claro, pero para otro día y una mejor digestión. Y realmente, no es algo de lo que quiera hablar aquí. O sí. No lo sé. ¿Por qué no? Realmente, sólo me apetece hablarlo con una persona y ella sabe quién es. Bueno, se resume en un eslogan de (de todos los grupos posibles) los Sex Pistols:

Never mind the bollocks.

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