Dos citas de esta novela de Simmons que me han llamado la atención. Las dos son del protagonista, Raúl Endymión.

Y sé que Aenea siente lo mismo: la vida es como la comunión católica, sólo que el mundo es la hostia y debe ser masticado.

Ver y sentir a nuestro ser amado y desnudo por primera vez es una de las epifanías puras e irreductibles de la vida. Si existe una religión verdadera en el universo, debe incluir la verdad de este contacto, o ser hueca para siempre. Hacer el amor con la persona que merece ese amor es una de las pocas retribuciones absolutas de la condición humana, y compensa todo el dolor, la pérdida, la torpeza, la soledad, la idiotez, las concesiones y la ineptitud que acompañan a esa condición. Hacer el amor con la persona indicada compensa muchos errores.

Las novelas tienen mucha más miga, claro. Imaginad un universo en el que la Iglesia Católica puede ofrecer la resurrección casi ilimitada a sus fieles mediante un parásito llamado cruciforme, imitando en ese sacramento la resurrección de Cristo. Joder, me parece una idea de la hostia para jugar con ella, o ver una película sobre ello…. o para leer un libro.

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