Hoy hemos visto el capítulo 2 x 20 de Héroes. Uf. Uf. Por cierto, si a alguien se le ocurre la brillante idea de empezar a dar elAndo for president coñazo con lo de“¡Cómo no habéis visto todavía Héroes entera y blablablabla!” tengo una sugerencia: trágate tu puño vía rectal hasta que te toques la campanilla, y ahógate con el reflejo de arcada. Gracias. Ahórrame tu opinión y pasa directamente a los estertores.

Mi personaje favorito, de un reparto completamente memorable, es sin duda Ando. El compañero de Hiro. Sí, uno de los pocos que no tiene poderes en esa serie. Ni puta la falta que le hacen. Una y otra vez da lecciones el cabrón, sin quererlo y sin proponérselo. No es que Hiro (o los demás) no las den. Es que este se sale. Es de estos personajes que se te cuelan bajo el radar y se hacen un hueco, y te da igual las necesidades dramáticas de la historia, lo que es coherente y lo que no: quieres que les vaya bien porque son tíos cojonudos y se lo merecen. Joder, la de cosas que me ha hecho recordar.

Con Ando me pasa un poco como con Jackie Chan: si bien me gustan y aprecio los antihéroes oscuros, duros, cínicos, etcétera,…. me sigue pareciendo que hacen falta héroes buenos, educados, amables, de los que ayudan a las viejecillas a cruzar la calle y a llevar la compra, y que les da un montón de corte cuando les mira la chica que les gusta. Me gusta que haya héroes que retengan la inocencia para que una zorripaina de 3 al cuarto los engañe como a… chinos 🙂

A estas alturas de la película, un poco de cinismo y el mirar a la realidad a la cara son virtudes que valorar y que mantener. Pero deben verse templadas por el cariño con el que miramos la inocencia de aquellos que creen que hay cosas que lo valen, por desfasadas que puedan estar. Y es bueno dejar que se nos pegue algo de eso. Supongo que, para mí, ver a estos dos japoneses perdidos en una situación que apenas entienden y donde sólo se tienen el uno al otro me provoca la misma sensación (o parecida) que a Rapun al ver Star Trek: la maravilla al ver una historia donde hay gente que consigue ser mejor, y logra vivir según ideales de los que, en circunstancias habituales, nos reímos de manera más o menos abierta.

Así que alzo mi… vaso de horchata… por Ando y por Hiro. Si los guionistas de la serie tienen algo de entrañas, harán que acabéis la serie como os merecéis: yendo juntos hacia algún sitio improbable, inocentes y felices. Un brindis por ambos.

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