No tengo mucho tiempo ni gana de extenderme, pero esto es del final de Ilión, una de las mejores historias de ciencia – ficción que se han escrito, y en la que el tipo es capaz de superar el nivel que ha alcanzado con Los Cantos de Hyperión (para otro día hablaré de Pax, la versión de la Iglesia Católica que presenta en esta obra).

La situación (es una larga historia): en las llanuras de Marte, al pie del Monte Olympo, un ejército de griegos y troyanos (sí, esos griegos y esos troyanos), con el auxilio de sus nuevos aliados moravecs (una especie de robots), se enfrentan a… los dioses olímpicos. Sí, esos dioses.

Los ejércitos están congregados. El silencio es asombroso: no hay ruido alguno en ningún bando. Se oye sólo el lento susurro de las lejanas olas en la playa, el ocasional relincho de un animal sujeto a un carro de batalla, el suave sonido de la brisa marciana entre los acantilados del Olimpo, el siseo en el aire de los carros voladores y el agudo zumbido de los cazas – avispa, el ocasional choque inadvertido y suave de bronce sobre bronce cuando algún soldado cambia de postura, y el poderoso y omnipresente sonido negativo de decenas de miles de hombres ansiosos que intentan acordarse de respirar con normalidad.

Zeus da un paso al frente, atravesando la égida como un gigante que pasa a través de una cascada.

Aquiles se acerca a la tierra de nadie para enfrentarse al Padre de los Dioses.

– ¿TIENES ALGO QUE DECIR ANTES DE QUE TÚ Y TU ESPECIE MURÁIS? – dice Zeus en tono tranquilo pero tan amplificado que llega al último rincón del campo, incluso hasta los hombres de las naves griegas en el mar.

Aquiles se detiene, mira por encima del hombro a las masas de hombres que tiene detrás, se vuelve, mira más allá de Zeus hacia el Olimpo y las masas de dioses que tiene delante, y luego dobla el cuello para mirar al altísimo Zeus.

– Rendíos ahora – dice Aquiles -, y respetaremos la vida de vuestras diosas para que puedan ser nuestras esclavas y cortesanas.

Qué grande. Siempre me pillan por el mismo sitio.

En breve, hablaré más de este tipo.

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