Mientras escribo esto, quedan exactamente 63 horas y 20 minutos para que acabe todo de todo y me considere oficialmente de vacaciones, y fuera de la Pelota de Mierda. Quedarán algunos flecos, pero son irrelevantes (3 entrevistas, y un proceso de selección que no va a ningún lado, probablemente porque nuestro cliente paga menos de lo que paga el resto y porque no es una empresa tan guay como cree), o son relevantes, pero están en vías de solución.

Así que la semana que viene iré a ver a los de la BT, y a una gran consultora que quiere “conocerme en general” para quizá colaborar después del verano, y lo mejor de todo, al Instituto Europeo de Formación que me ha llamado hoy para una entrevista, de cara a colaborar con ellos en módulos de posgrado en psicología clínica y psicología de los RRHH el próximo curso. Y eso sí me hace ilusión. Muchísima ilusión. Especialmente el volver a la formación en clínica, después de unos años de parada. Patada hacia arriba.

La consultora nueva probablemente me querrá para procesos de selección, y este último proceso que estoy llevando me ha convencido de que no cogeré más proyectos de selección si no estoy desesperado. Ya estoy harto de esa mierda. Patada hacia arriba.

Si los de la BT pretenden que curre en verano van listos: no aceptaré ningún proyecto que empiece antes de septiembre, salvo que me ofrezcan una pasta que no me van a ofrecer. Y si aceptara, no cogería un proyecto que implicara fundamentalmente seleccionar gente: pueden metérselo por el culo y hacer pan de higos con él. Pero eso son futuribles, porque no sé nada ni sabré nada hasta el lunes, y no sé en qué estado estaré después del fin de semana. Así que me da igual. Patada hacia arriba.

Al siguiente fin de semana espero estar en Granada con Rapun, unos cuantos días. Cuándo me iré exactamente o cuándo volveré exactamente no lo sé. Pero será bueno irse un tiempo. Patada hacia arriba.

El verano es un lugar enorme, soleado y hermoso, lleno de promesas y de gratasGo me sorpresas. Es la recompensa que me espera después de una larga y difícil temporada. Es el brindis que me he ganado a base de esfuerzo, errores, rectificaciones, valor y aprendizaje. Es el Grial al final de la búsqueda. Es la metáfora que acabará con todas las metáforas gilipollescas que estoy escribiendo ahora, ebrio de cansancio y victoria.

Un año más, me acerco a la fecha de mi cumpleaños y como dijo Drácula: “Ahora soy mucho más de lo que una vez fui. Probablemente, también soy mucho menos.” Y con cada vuelta de la rueda, me afilo como una espada.

62 horas y 23 minutos.

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