Igor contando su última idea al jefazo

No es una cosa inimaginable, y es algo para lo que uno tiene que estar preparado. Y eso sin dejar que te amargue el organismo. Así que estoy bien, y tranquilo.

Igor me está intentando tangar 1300 € de la última factura, de un total de 3000 €. Además de eso, pretende pagar en 3 meses, lo que nos pone a cobrar ese dinero (con el que contaba para el verano) como en agosto. No está mal. Me esperaba que intentara alguna marranada: ahí la tienes.

No estoy en una mala situación económica, ni mucho menos. Este mes tengo un proceso de selección con una consultora que espero llevar a buen puerto, el tema de los hoteles (que si bien en la formación no pagan más de los gastos, tengo un viaje seguro) y un curso con esa empresa pública que tan pronto me putea que me echa un trabajo que me viene bien. Y estos pagarán a 3 meses, pero pagan bien y avisando. Además, tengo dinero ahorrado de sobra. No es eso.

Y el cabreo no me ha durado mucho, así que estoy contento conmigo mismo. No es eso, tampoco.

Lo que es más molesto es el deseo de terminar de una maldita vez con este asunto, y ver que la cosa no termina de acabarse. Acabará, y acabará bien. Pero es pesado, a veces.

Mañana llamaré a Igor a ver qué pasa, y a leerle las dos cláusulas del contrato que su brillante idea viola flagrantemente, porque el retardado no se lo habrá leído. Y si la cosa no prospera por la razón (que con este aborto es difícil), pasaré a hablar con el jefazo (que probablemente no sabe nada) y con la gente de CC.OO., que estar afiliado me da asistencia jurídica. A ver qué me dicen.

Esto tenía que pasar alguna vez, claro. No puedo quejarme de cómo me ha ido hasta ahora, ya que todos mis clientes me han pagado bien y puntuales, y los que no lo han hecho (pagar bien, porque puntuales fueron todos) ha sido porque no he estado avispado para cobrar lo que merecía. Pero algún hideputa siempre sale, por esa interesante propiedad de los zurullos de acabar siempre saliendo a flote.

No me siento triste ni furioso, y desde luego no me ha amargado el día. No se lo permitiré. Claro, la presencia de Tomber y los Titos jugando a rol en casa ayuda, pero uno ya se maneja bien. Aparte de unas pocas sartas de juramentos, que por otra parte Igor se merece, la cosa no ha ido a más, y no sacaré una úlcera de esto.

Y es tentador, cuando uno padece estas cosas, el pensar que es más seguro trabajar por cuenta ajena. Menos mal que las tonterías se te pasan pronto. 

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