Currando duro

Hoy he terminado mi primera etapa práctica de formación como auditor de calidad de hoteles. Ha sido una experiencia curiosa, y cojonuda.

El trabajo, como ya comenté, consiste en un hotel, alojarse en él y probar de forma discreta los diferentes servicios del hotel, sin llamar la atención del personal. Así mismo hay que provocar pequeñas interacciones con la mayor cantidad de personal del hotel, especialmente los de recepción y restauración, con objeto de evaluar la calidad de su atención al cliente.

Es más y menos divertido de lo que uno cree. Es divertido porque se basa en hacer el turista. Es menos divertido porque tienes que tener un hábito de hablar con alguien, subir al cuarto y anotarlo lo antes posible, o si pruebas el restaurante / buffet / cafetería, entonces es comer, tratar con los camareros y subir zumbando a volcarlo en el informe para ser lo más exacto que puedas. Los informes son bastante detallados, pero es una habilidad que se va refinando y que cada vez te coge menos tiempo. Idealmente, acabas teniendo bastante tiempo libre, a la vez que recoges mucha información.

He estado acompañado buena parte del tiempo por J.A., que es el gerente de la empresa. Ha sido un tío muy majo, me ha ayudado mucho y nos hemos reído un montón. Parece que ha quedado contento con el trabajo, aunque sea un tío exigente.

Así que todo muy bien. Ya he vuelto a casa, con Rapun y los gatos, y creo que este puede ser un proyecto agradable y sin muchas complicaciones. Aunque me ha gustado bastante, no haría esto el 100% del tiempo ni de coña. Pero de vez en cuando, sí que está muy bien.

A ver si me mandan a uno de 5 estrellas la próxima vez. Por lo menos sé que el siguiente estará en Madrid capital.

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