Casi casi, pero sin delfinesAnoche volvimos con Moriarty de Cabo de Palos, de hacer nuestras tres primeras inmersiones después de haber sacado el título de Open Water Diver. Hemos hecho 3 inmersiones en el Bajo de Dentro, una reserva natural impresionante, que ahora empieza realmente a despertar y a sacar toda la fauna. Eso sí, nos han dicho que en un mes es cuando estará realmente genial. Hemos visto meros inmensos, enormes extensiones de algas y plantas submarinas, morenas escondidas en grietas, hemos atravesado una chimenea submarina en una gruta, y los peces se han llegado a poner al alcance de nuestras manos.

Ahora que ya no tenemos que ocuparnos de hacer ejercicios, ni estar pendientes de todos los mínimos detalles, podíamos disfrutar de verdad del buceo. Y la única analogía que se me ocurre es que vuelas. Había momentos en los que cruzabas por encima de un cortado, y veías a tus compañeros pasar por debajo de tí, sobre una extensión cuyo fondo no se divisa, con los peces a tu alrededor, y si mirabas arriba veías, muy lejos, la superficie del agua, y bancos de barracudas flotando por encima de ti. Tomabas una inspiración y lentamente empezabas a ascender. Expulsabas despacio el aire y podías, si querías, hacer un picado, y precipitarte lentamente hacia las rocas del fondo para enderezar y pasar planeando sobre ellas.

Me he sentido mucho más cómodo en el agua en esta ocasión, sobre todo en la última inmersión. Aunque hay cosas en las que todavía sigo necesitando mucha práctica (por ejemplo, todavía consumo demasiado aire), no he tenido ningún problema. Ha sido fantástico tener a Rapun de compañera, y bucear cogiendo su mano (lo siento por la hidrodinámica), señalarle cosas y fijarse en lo que ella señalaba.

Y más cosas: hemos disfrutado de la hospitalidad de los padres de Moriarty, hemos descubierto que el centro de Murcia es un sitio realmente bonito, y que las patatas fritas de bolsa con limón están muy buenas (allí le echan limón a todo). Hemos conocido a las chicas y el chico de Almuric, a la que hacía mucho que no veíamos. Y hemos dormido como troncos, porque bucear es muy cansado.

Pero es bueno volver, porque echaba de menos a mis gatos y mi casa, también. Y ahora escribo esto en una pausa del trabajo, con Barbián echo un rosco en mi regazo, estorbándome de vez en cuando y durmiendo el resto del tiempo. Todavía me quedan muchas cosas que celebrar antes de que acabe el puente y el trabajo se lleve a Rapun.

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