En su blog, Jonathan McCalmont ( a quien yo conocí como Mr. Analytical en RPG.net, una de esas extrañas afinidades que hacemos por la red) hace honor a su nick y analiza cosas. Hace revisiones y críticas de cine, literatura y vídeo juegos. En esta entrada, analiza el fenómeno de la madurez del mercado de los vídeojuegos y de cómo la población de jugadores no deja de crecer. El artículo es largo e interesante (y en inglés), pero yo me quedo con estos puntos clave, con los que me identifico bastante.

Cuando voy al cine ahora que tengo 30 años, por ejemplo, voy a ver cosas diferentes que con 15. Incluso cuando voy a ver la misma película (por ejemplo, pelis de acción), obtengo cosas diferentes. Mis gustos han madurado.

Sin embargo, en las consolas (el ejemplo al que Mr. A se refiere) ha llegado la nueva generación y me encuentro mirando a nuevos productos que son los mismos títulos (en líneas generales) que la anterior (los shooters de 1ª persona o los juegos de deportes, por poner un par de ejemplos). Lo único que trata de justificar el incremento en precio de la nueva consola es que vas a tener mejores gráficos, porque factores como los tiempos de carga serán los mismos (el juego será proporcionalmente más lento en cargar). O lo que es lo mismo: aunque hay bastantes juegos de nueva generación que podría querer jugar, y que justificarían su coste en el caso de que ya tuviera la consola (como el caso del Metal Gear Solid 4), no veo nada que me haga plantearme el soltar cientos de euros sólo para tener la posibilidad de jugar a esos juegos.

Siguiendo esta línea: el mercado de consolas no para de crecer, y de hecho hay más probabilidades de que un adolescente tenga una consola que cuando yo tenía 15 años. Pero el hecho es que esa primera y segunda generación de personas que crecimos con vídeojuegos tenemos 30 años o más, y el mercado apenas refleja ese hecho. Muchos vídeojuegos muy famosos para consola acaban siendo más o menos el equivalente de una peli de Steven Seagal, y el mercado con sus consolas de nueva generación no da más opciones.

Mr. A opina (y yo comparto) que el problema real es que, al igual que en el mercado de las pelis de acción y blockbusters diversos, el diseño de fondo del vídeojuego es una prioridad tan baja como es la preparación de un buen guión en esas películas. O por poner otro ejemplo: cuando decidí dejar de ver la TV, me di cuenta de que muchas series que yo veía contento porque estaba frente a la TV cuando las emitían, perdían toda la gracia si tenía que descargarlas o pillarlas comercialmente. Las veía por su facilidad de acceso, y un poco para justificar el que tenía una TV.

Con los vídeojuegos de consola podría ocurrir algo similar. La gente compra consolas y entonces compra juegos para usarlas. Si no la tuvieran, no sentirían ninguna pérdida por no estar jugando la enésima versión del mismo juego de fútbol, o de ese juego sobre un tío que mata y mata y mata cosas.

Es un patrón de consumo (traducción mía) que bordea el fetichismo, y donde las leyes normales de causa y efecto y de oferta y demanda se arrojan por la ventana, porque la gente no compra consolas para jugar a juegos interesantes… compra juegos que son más de los mismo para justificar que se ha gastado un pastizal en una consola.

Aquí es donde viene el eje del artículo. Mr. A se plantea una serie de preguntas que deberías hacerte antes de meterte a comprar una nueva consola.

1. ¿Juegas regularmente a la consola que ya tienes?

Si no, no deberías comprar otra. La generación anterior tiene muchos más juegos que la nueva, más baratos, y si entre toda esa gama no hay juegos que te interesen, ¿crees que tener mejores gráficos o tener que mover los brazos va a cambiar algo?

2. ¿Tienes un PC?

La XBox360 y la PS3 se anuncian en parte en base a que tienen juego online y más capcidad multimedia. El PC las tiene desde hace mucho, y es más barato mejorarlas.

3. ¿Tiene esa consola juegos que realmente te hacen querer aflojar más de 100 € para jugarlos?

Cuando compras una consola estás aflojando pasta no para jugar, sino para tener la posibilidad de jugar. Cuando compras un juego, no estás comprando el juego a 50 €, sino que con ello has de amortizar también parte del gasto que hiciste en la consola. ¿Valen ese dinero?

4. ¿Compras ese juego porque te interesa o porque tienes que jugar a algún juego?

Los críos entran en la tienda porque quieren un juego, y por tanto, siempre hallarán algo que les valga. Pero nosotros no deberíamos permitir que el mercado nos meta en el mismo saco que a los críos en cuanto a capacidad de discriminación y experiencia. Deberíamos ser difíciles como clientes, exigentes, gruñones, y exigir tanto de los vídeojuegos como de la TV, el cine o la música.

Y eso resume por qué el otro día que salí a cenar con Diletante y su señora Barachan, ellos me hablaban de la Wii que se han comprado y de contentos que están con la experiencia… y a mí no me terminaba de llamar. No porque esta gente no tenga una capacidad de discernimiento elevada (al contrario, es un factor para comprar una Wii), sino porque hablaban de los juegos que probaron y… el tenis sigue sin gustarme, supongo 😀 Y no me veo gastando un dinero para agitar los brazos y jugar a juegos a los que normalmente no jugaría en mi PS2 o mi PC. Y la verdad, cada vez que paso por la Fnac veo juegos que sí me gustaría jugar bajando y bajando de precio. Me queda mucho por explorar antes de plantearme siquiera el soltar 600 € en una PS3. Lo siento por tí, Snake.

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