Hola a todos, niñas y niños. Hoy el Emperador os va a ilustrar sobre lo que hay más allá de nuestras fronteras, concretamente sobre lo que se puede aprender de esa gente de la lejana Albión, que han aportado cosas tan importantes a la cultura del mundo como los hooligans, Monty Python, Benny Hill, los Beatles o Shakespeare. Sé que muchos de mis lectores son gente viajada, leída y culta, que ha salido de su casa y que sabe que hay mundo más allá del Mercadona de su barrio. Pero hay muchos lectores (ocasionales) fans de Síndrome de Down y deficientes culturales por el estilo, que necesitan iluminación. No pasa nada, el Emperador proveerá.

Guardia de la TorreRapun y yo estuvimos en la Torre de Londres, como sabéis si vísteis las fotos. Allí hay un grupo de tipos vestidos de alabarderos de la Torre (los de las botellas de Beefeater’s, chicos), que dan un interesante tour y cuentan los detalles de la sangrienta historia de la Torre. Pero cuando digo sangrienta, digo sangrienta a cascoporro. Niños emparedados tras ser asfixiados con almohadas, decapitaciones, envenenamientos, la historia de Enrique VIII…. Vaya, un no parar.

Y estos tíos la cuentan tan felices y contentos. De hecho, una frase de nuestro guía es tan buena que la uso como firma en mi mail:

Así es como hacíamos las cosas antes aquí: con un trozo de madera y un hacha.

Y me encantó. Esos tíos no nos estaban contando una parte oscura de la historia de su país como algo de lo que enorgullecerse y recordar con nostalgia, pero tampoco como algo que esconder ni de lo que avergonzarse. Es parte de su historia, y así la perciben.

Eso aquí no puede hacerse: no puede hacerse por la puta corrección política. No concibo que haya una dinastía de vigilantes encargados de la preservación de los calabozos de la Inquisición en Toledo, contando la realidad de lo que pasaba allí sin que una legión de mongolos endógamos empezaran a chillar que eso hay que olvidarlo, o lo usaran como base para hacer reivindicaciones absurdas y a pedir compensaciones por la gente que ya no puede aprovecharlas.

Aquí en este país se han hecho muchas cabronadas terribles. Y se han hecho cosas tremendamente hermosas, y las unas no son posibles sin las otras, porque todas ellas nos hacen lo que somos. No hubiéramos tenido un Siglo de Oro en el arte sin el mismo sentimiento religioso que nos dió la Inquisición. Una cosa no es posible sin la otra, al menos no en ese momento ni ese lugar. No pudo haber una Hispania romana sin cosas como Sagunto. Y así ad nauseam.

Si alguna vez hemos de salir del fango en el que nos sumió la dictadura, tenemos que empezar a aceptar todas las leyendas negras que tenemos, y aceptarlas como parte de lo que somos. Tenemos que aceptar que hubo matanzas, traiciones, esclavitud, barbarie, fanatismo y otras muchas cosas, y dejar de darle vueltas. Los ingleses del siglo XXI no se avergüenzan de lo que ocurrió en sus colonias. ¿Por qué iban a hacerlo? Ellos (los ingleses de ahora) no estaban allí. Ellos no lo hicieron. Era otro mundo, con reglas y ética diferente. Y lo más importante, no queda nadie vivo a quien pedir perdón, a quien culpar o castigar. Para bueno o malo, eso es parte de lo que fueron y de lo que son, pero es algo a lo que mirar con objetividad, y no pidiendo disculpas.

Por desgracia, leo cosas como que algunos grupos hablan de abolir la fiesta de la Toma de Granada del 2 de enero o las de moros y cristianos porque son ofensivas para algunos retrasados, y me doy cuenta de que, seguramente, nos convertiremos en un estado más de la Unión, porque no querremos recordar de dónde venimos ni por qué.

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