En su comentario a la entrada de ¿Qué coño pasa con vosotros, imbéciles?, Greg me hace unas preguntas que creo que merecen una entrada más que un comentario. Ahí van:

1º – ¿Cuál es la motivación (Emocional? Racional hacía ellos, hacía ti, hacía nosotros los lectores?) que compensa – o por lo menos explica – el tiempo que gastas con tus imbéciles?

Diversión pura y dura, puro placer mental.

Hacia ellos (entendiendo por ellos los trolls) no hay una motivación. Son una consecuencia, inesperada al principio, pero no son lo que tengo en mente al escribir, ni esa entrada, ni ninguna otra.

Hacia mí es sencilla: Yo soy psicólogo porque determinadas cosas me fascinan, y disfruto de contemplarlas, estudiarlas, y tratar de entenderlas. El rango de conductas que me interesan es bien amplio, sin duda. Internet es un medio fascinante, porque más que la mierda lo desborde a veces. La imbecilidad es una de esas conductas que me fascinan.

Respecto de los lectores: es probable que haya una parte de mí que se alegra de poder lucirse ante vosotros. No me engaño respecto a esto: me gusta tener público e interactuar con él. Pero la verdad, no es lo fundamental. Asumo que lo más sano para vosotros es no leer esas cosas 😉

2º – Considerando que la basura se genera y que entradas como la de SOAD es carne de troll / solomillo para cretinos, ¿puede eso condicionarte hasta el punto de no volver a escribir ninguna entrada de este tipo para que (los comentarios de) este blog no quede sepultado debajo de un montón de mierda? O al contrario motivarte para atraer más monstruos al circo? ¿O respuesta intermedia: “ni fu ni fa, escribo lo que me sale de los cojones y las consecuencias no se convierten en causas”?

La respuesta correcta es la tercera: escribo lo que me sale de los cojones, al margen de si tendrá mucha audiencia o no. La diferencia es que ahora no me sorprenderá si, por ejemplo, escribo un artículo para cagarme en alguien y esto se llena de trolls enfurecidos. Si os fijáis, la entrada sobre Síndrome de Down: el grupo molón para capullos descerebrados es todos los días una de las tres más visitadas. Ahora hay gente que se enfada por algo que escribí sobre Alcorcón hace 2 años y pico. Los imbéciles están fuera del tiempo.

Las motivaciones que me llevan a escribir aquí son todas independientes de la aprobación externa. Escribiría lo mismo y la misma cantidad si este fuera el blog más leído del mundo, o si no me leyera ni mi novia. Tanto me da.

3º – ¿Coinciden tus respuestas personales con las que darías como profesional? Es decir, recomendarías a otra persona hacer lo mismo que haces tú con tus imbéciles?

Para nada. Yo tengo muy claro cuándo estoy trabajando como profesional, y cuando no. Y eso es clave para ser psicólogo clínico y llevarlo medio bien. Cuando escribo como psicólogo, me aseguro de dejarlo claro. El resto del tiempo me limito a desbarrar, y si alguien me hace caso o sigue mi ejemplo, allá él.

Además, como en todas las cosas, Imperator es una persona diferente aquí y en la calle. Nadie es exactamente igual en Internet, por más que se aproximen. En esto el título del blog de Rapunzell (“Estás mirándome a la cara, pero sólo estás viendo una parte”) es especialmente acertado y sabio. Por más que Rapun sea muy sincera en su blog (que lo es) y se parezca a la real, no es exactamente lo mismo. Pues con esto pasa igual.

Supongo que esto responde la pregunta. Si no es así, déjate un comentario y dímelo. Por cierto, ¿para cuándo nos curramos a medias otra albóndiga cerebral?

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