Mi chica, que es un sol, ha escrito esta interesante entrada sobre corrección política. Leedla y volved aquí más sabios.

Este es un tema que vuelve cada poco tiempo. En buena medida porque es importante. Aquí va mi punto de vista sobre el tema, diferente en algunas cosas del que tenía hace un tiempo, cuando a empecé a escribir aquí.

La corrección política es censura. La censura nos borra la historia, nos quita quiénes somos y nos deja vacíos,Alfred, Lord Tennyson vulnerables. Listos para agachar la cabeza y tragar. Pizarras en blanco en la que los dictadores pueden escribir su servidumbre, y los cobardes sus miedos para que los compartamos con ellos.

Mirad esto. Es un fragmento del Ulysses (1833), de Lord Tennyson. En este poema Ulises, ya viejo y cansado de gobernar Ítaca, se plantea el abdicar en su hijo Telémaco y abandonar la isla con un puñado de marineros, para volver a la aventura y los viajes.

Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;
es posible que demos con las Islas Venturosas,
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar
de que no tenemos ahora el vigor que antaño
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos:
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida
a combatir, buscar, encontrar y no ceder.

Hermoso, ¿verdad? Inspirador. Grandioso. Mucho de lo mejor que somos capaces de dar está aquí.

Pero sin embargo, los mamones censores de lo políticamente correcto habrían vuelto los ojos si supieran algo de Tennyson. Porque Tennyson era, como tantos grandes de su época un racista, un supremacista británico, un machista, y sabe quién qué más. Tan obnubilado que, cuando escribió su mítico poema La Carga de la Brigada Ligera (elogiando uno de los incidentes bélicos más estúpidos de la historia*), Kipling escribió un contrapoema titulado Los últimos de la Brigada Ligera denunciando la desastrosa situación en la que quedaron tras la guerra los supervivientes de aquella masacre, a los que mucho poema épico y mucho cuadro cascando de perfíl, con marciales pífanos y tamboriles, pero el glorioso British Empire no les había dejado ni dónde caerse muertos. Figuráos lo políticamente incorrecto que llegó a ser el cabrón, especialmente para nuestros estándares, sólamente separados de los suyos por casi 2 siglos.

Probablemente los políticamente correctos se opondrían a que se leyera a Tennyson, a que se le citara. Probablemente lo censurarían hasta desaparecer.

Oponeos a eso. No dejéis que os quiten quiénes sois, porque todos venimos de ahí. Todos descendemos de hombres que eran diferentes de nosotros, que creían en una religión, o raza, o nación o lo que fuera, superior al resto. Gente que no tenía mucho que ver con quienes somos hoy día (genes aparte), pero que han hecho que seamos quienes somos.

Porque racistas o no, atrasados desde el punto en el que los juzgamos o no, nosotros somos Homero. Somos Aristóteles. Somos Tennyson. Somos Dumas. Somos Quevedo, y Cervantes, y Lope de Vega. Somos Plinio y Séneca. Somos Lutero. Somos Leonardo, y Miguel Ángel, y Tomás de Aquino. Somos Avicena, Ramón Llull, Erasmo de Rotterdam, Kant, Descartes. Somos los hermanos Grimm, y Andersen, y Perrault, y todos los cuentacuentos anónimos que crearon y transmitieron historias terribles llenas de cosas que ahora nos parecen feas. Somos el producto de muchas personas brillantes y geniales que sostuvieron ideas que ahora sabemos equivocadas, pero que les hicieron crear lo que crearon.

La corrección política olvida la historia, y cuando olvidamos o deformamos la historia abrimos la puerta a lso hijos de puta para que nos pongan el pie en el cuello. No olvidéis eso.

* Para más inri, el poema de Lord Tennyson inspiró una de las canciones más míticas de la historia del heavy, como es The Trooper, de Iron Maiden.

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