Mañana por la tarde nos instalan la nueva línea de teléfono y ADSL, y damos de baja la antigua. Ya podéis comérmela, mamonazos.

Dos días. Dos putos días. Lo que nos podíamos haber ahorrado…

En fin, se sufre pero se aprende, como dice mi padre. Y me han llegado unas cuantas cositas que había comprado por Internet, así que tengo con qué aprovechar el tiempo. Buenas noticias, después de todo.

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