La gente puede llevarse bien o mal dependiendo de muchas cosas. Una de las fundamentales es si tienes algo en común con la otra persona o no.

Mi hermano y yo no nos hemos llevado muy bien. Fundamentalmente porque nunca hemos tenido nada en común. Sus intereses y aficiones son muy muy distintos a los míos. Sus puntos de vista sobre el mundo también. No hablaremos de las diferencias de personalidad. Compartir muchos años la habitación no facilita las cosas: si no tienes nada que ver con una persona, y te ves forzado a compartir espacio con ella, es más probable que sus cosas te molesten más y más y más.

El tema de seguir caminos más y más distintos en la vida no es broma: yo soy psicólogo, vivo en Madrid y me planteo empezar de nuevo a estudiar y doctorarme. Él dejó de estudiar para irse al ejército, y ahora es escolta de un edil socialista en el País Vasco.

Pero basta con tener algo en común para que las cosas cambien: cuando le dije a mi hermano que empezaba a entrenar en el gimnasio para que se empezara a notar un cambio en la forma en que nos vemos. Ahora me he enterado de que, desde que le pasé mi correo electrónico para que me enviara recomendaciones de ejercicio, lee este blog. Y le gusta. Es sorprendente para mí que le haya gustado, pero lo más importante es que somos capaces de tener algo en común. De hecho iba a poner un comentario de los de hacer amigos en la entrada mítica System of a Down = Síndrome de Down, pero WordPress.com se lo comió. Pena.
Y ahora mi hermano está en mi casa, para pasar el puente en Madrid con nosotros. Quién lo hubiera dicho hace un tiempo. Pero me alegro.

Es más fácil llevarse mejor con alguien cuando tienes algo en común, desde luego.

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Siguiendo con la tónica vital, ayer por la tarde me tocó hacer unas entrevistas para un pequeño proceso de selección que llevo para una consultora con la que colaboro. Por esas cosas que han hecho de mí el Cabrón con Suerte Oficial, las 4 candidatas eran modelos y azafatas. Hay formas peores de pasar la tarde.

He conseguido de una brutal empresa pública que me cojan para dar su Formación de Formadores interna. Ya les he enviado el proyecto, y tengo garantizado hacer todos los cursos que saquen de esa materia, más probablemente Calidad de Vida, Inteligencia Emocional y puede que Motivación y Ventas y Liderazgo de Equipos. De hecho, la única restricción es que no pueden pagar más de una cantidad (bastante respetable) al mismo proveedor en un año, por eso de que son empresa pública y tal.  Quizá tenga que darme prisa en sacar adelante el proyecto que tenemos Rapun y yo de montar una sociedad a medias, y facturarpor ambos lados. Por cierto, Napalm, gracias por la idea. Nos has dado alas.

La única pega es que esa empresa paga a 90 días. Les hago unos cursos en este mes y el próximo, y no veré la pasta hasta enero y febrero. Las cosas de la empresa pública.

Finalmente, esta mañana he aprendido a manejar la puta aplicación de mierda que administra las subvenciones a la Formación del FORCEM. Uno podría pensar que se lo curraron para que fuese fácil, pero no. Han sido 20 días de dolor mental, pero lo he conseguido.  Gracias a la Cojonudología, como se ve a continuación.

Y ahora acabo de descubrir que mi valor laboral se ha duplicado, porqueno hay mucha gente que sepa cómo manejar esas cosas. De modo que ahora no sólo soy un inreíblemente atractivo y capaz formador, además soy un formador administrativamente eficaz. Chúpate esa, Sigmund Freud.

Ah, y desde hace un par de días tengo un dolor de cuello abismal, como una contractura a lo bestia. Pero por suerte se está pasando.

Sed buenos. Pasad un buen puente.

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