Fuckowski, en una maravillosa entrada, resume una de las máximas que han guíado muchas de las decisiones que he tomado en esta vida:

La vida es para vivirla. Si te estrellas, recoges los pedazos y empiezas otra vez.

Claro, todo va solo. Una vez que le has echado cojones y has conseguido despegar. Así es la vida. La vida es lo que hay después del miedo.

Adelante con los proyectos. No hay que pararse. No hay que detenerse por miedo. Planifica. Ten en cuenta los riesgos. Pero no te detengas. No dejes de hacer algo porque te de miedo.
Por otro lado, a veces Rapun es capaz de hacer tambalearse un hábito firmemente fundado con una sola e inocente pregunta, y sin tener la intención de hacerlo. Es algo fantástico, si bien a veces la revelación no te pega mientras estás con ella.

Hablando de Rapun, hoy va a comprar maceteros extra de los que se cuelgan en el balcón. ¿Por qué? Porque la Beba ha empezado a hacer expediciones al piso de al lado. Ayer Rapun se puso a buscar a la gata, y al salir al balcón la vió en el alféizar de laventana del piso de al lado, tomando el solecito. Así que vamos a poner maceteros en los lados del balcón para:

(a) disuadir a la Beba de subir ahí o,

(b) en el caso más que probable de que no sirva para nada, al menos que tenga superficie de despegue y aterrizaje.

Creo que lo siguente será poner guardias armados, o directamente ponerle el traje de funambulista.

Quiero hablar un poco más sobre el tema del Islam y el discurso del Papa, pero tendrá que esperar unos días.

Nos vemos.

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