Ayer Rapunzell y yo dimos un curso juntos. Un módulo de expresión corporal en un curso de formación de formadores, en una de las empresas más grandes de este país. Más de 15.000 empleados y tal.

Fue una experiencia bestial. Yo era la primera vez que daba ese tipo de curso, y Rapunzell hace que parezca que cualquiera puede hacerlo. Y para ella era la primera vez que daba un curso en un entorno empresarial. Por suerte nos tocó un grupo de alumnos excepcional, con el que las 8 horas de cursos se pasaron volando. En breve lo repetiremos.

Nunca me he sentido tan a gusto trabajando con alguien. Eres la mejor, chiqui.

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