Cojjj, cojjj, cojjj. Joder, sí que hay polvo.

Resulta que los hijoputas de Ya.com nos han dejado sin servicio en casa desde el 18 de agosto. Y el viernes 4 me incorporo a trabajar y un apagón nos deja sin Internet al fundir la fuente de alimentación del router de la empresa de mi cliente. Así que escribir aquí ha sido complicado, con las vacaciones y eso. Eso sí, los cabrones de Ya nos han mandado una semana después de la supuesta finalización del problema una bella cartita de disculpa, con un CD que incluía 6 canciones que piden disculpas de formas más o menos abyectas. Pues no, cabrones, oír a Los Panchos a traición no me pone más contento. Me dan ganas de ir a vuestras casas a disecar a vuestros hijos con un soplete. Total, que los teletipos para abrir boca.

Las vacaciones son uno de los acontecimientos más estresantes en el calendario de la mayoría de las personas. También pueden ser una especie de viaje iniciático. Este año han sido un poco de las dos cosas. Todo lo que te hace cuestionarte es bueno, y he tenido la suerte de cuestionarme cosas. Estrés menos, sólo en algunos momentos puntuales. En general, han sido 5 semanas muy largas, y no se me han pasado volando. Eso sí, habría hecho más de algunas cosas y menos de otras.

 

Nuestra casa es ahora mucho más hermosa. Desde que me fui de la casa de mis padres nunca me había sentido tan en mi casa en ninguna parte. Y el mérito es, en gran medida, de Rapun, que añade cosas hermosas poco a poco. Cada vez que vuelvo hay algo bonito que no estaba. O unas cortinas, porque la que más sabe de bricolaje aquí es Rapun. Como el de Bricomanía (el jardinero), pero sin cara de haber participado en la Kaleborroka.

Hablando de terrorismo, la madre de Rapun ha propuesto cambiarle el nombre a Barbián por el de Bin Laden, a la vista de lo bien que se ha portado mientras estábamos fuera. Yo estoy a favor, pero al final no lo haremos porque cambiar el nombre a un gato en el registro cuesta mucho, y ya gasté dinero para que no se llamara Kimi, que es un nombre que me da repelús. Además, el gato se ha acostumbrado al nombre. Eso sí, si en el futuro adquirimos otro gato, si es negro, se llamará Batman, y si no lo es, se llamará Bin Laden. Por mi parte, he acabado de poner la reja en el balcón para tratar de evitar que Beba se suicide, dado que todavía nos la encontramos andando por la barandilla de hierro del balcón, sin poder explicarnos cómo ha subido. Si después de esto siguen pudiendo subirse a hacer el acróbata, respetaremos sus deseos y les dejaremos suicidarse en paz.

He empezado a ir al gimnasio. Soy una masa de dolor y agujetas. Hace tiempo (cuando dejé de hacer deporte), me dije a mí mismo que empezaría a hacer ejercicio otra vez cuando ya no pudiera vivir de las rentas de mi estupendo metabolismo y mi buena genética. Bueno, pues este verano he empezado a ver que mi barriga no sólo no está metida para adentro, sino que empieza a sobresalir. Así que, recién cumplidos los 30 años, se me acabó el crédito. Son máquinas y tai chi para vuestro Emperador desde ahora. Por alguna razón que se me escapa, mi hermano ha entrado en un éxtasis orgiástico cuando se ha enterado. Parece que una de sus frustraciones era que no hiciese ejercicio. Así que ha empezado a hacerme recomendaciones de horarios y dietas con una alegría exagerada. Luego se ha enfadado un montón porque no quiere que haga máquinas, sólo pesas, mancuernas, barra y cosas así. Bueno, como ahora vive en San Sebastián, las broncas tendrán que ser por Internet o teléfono.

Decididamente, Piratas del Caribe 2 es mucho, pero mucho mejor que la anterior. Y Silent Hill ha resultado ser bastante mejor de lo esperado. Por otro lado, los diseñadores del juego Call of Cthulhu: The Dark Corners of Earth son unos bastardos repugnantes que probablemente desayunen gatitos vivos con niño hervido de guarnición. Hay que serlo para diseñar un juego así. Les adoro, por supuesto.

Según parece, en mi edificio sólo puedes alquilar un piso en la primera planta si eres una completa e irredimible escoria humana. Al menos, esa parece ser la experiencia con todos los vecinos de dicha planta a los que tenemos el disgusto de conocer.

 

Rapun llegó muy contenta tras dar la baja en su trabajo. El viernes 15 es su último día. Me hago caldito de puchero cuando la veo así.

 

Aquí os dejo un breve manual sobre el uso de la palabra ‘polla’, en el dialecto granadino. Que no tenéis cultura ni nada.

Bueno, por ahora está bien. En esta misma mañana una actualización de mi página “Imbéciles para la eternidad” en este mismo blog.

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