Y rezaban los soldados, suplicando por una revancha más allá de la muerte:

… Y el Emperador, al frente

de su ejército impaciente

cabalgará en un clamor.

Y armado saldré de la tierra,

y otra vez iré a la guerra

detrás del Emperador.

Hay veces que es difícil decir quién gana y quién pierde. Las más de las veces, quizá. Hay perdedores que escriben la Historia, y al hacerlo así, consiguen ganar. La línea entre victoria y derrota es tenue, a veces difícil de coger. Y a menudo, acaba por ganar el bando que más grita que ha vencido, así estén todos muertos.

La victoria y la derrota son relativas, en tanto la derrota puede fortalecerte, o la victoria puede debilitarte y dejarte expuesto al arribista que te apuñala. Hemos de tener cuidado en la victoria o la derrota y saber mirar muy bien la verdadera situación. Con los tontos del culo es muy difícil perder, en realidad. Con los verdaderos hijos de puta nunca estaremos seguros de haber ganado.

Sí, ya sé que decía que estaría unos días fuera del blog. Podéis denunciarme.

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