Esto me sale del culo. Los shamrocks son los tréboles de 4 hojas que, tradicionalmente representan la buena suerte. Siendo la Cojonudología como es, he decidido que este va a ser un gran emblema de la misma. Además, está asociada con la Guinness y otras cosas que son intrínsecamente buenas, con lo que es adecuado.

Esto viene a cuento de que, después del órdago, las cosas siguen disparadas hacia arriba. No sé a cuánta gente le pueden llamar para ofrecerle un puesto de responsable de RRHH en una empresa mediana, en jornada de 9 a 15. Sé que a mí me lo acaban de ofrecer. El miércoles me entrevisto con el gerente de la empresa a que me cuente más.

El tema principal no es si aceptaría o no ese proyecto. Eso lo vería si fuera la persona elegida (supongo que habrá más candidatos), la oferta me gustara o no, el momento de incorporarme, etcétera. A fin de cuentas, la chica que me llamó para ofrecerme la entrevista se va en 15 días de la empresa, y querría sonsacarle el porqué.

Lo significativo es que ya me estoy acercando al momento en el que empiezo a rechazar proyectos porque no puedo dedicarme a todos a la vez. Anteayer estuve con un cliente que me firma un proyecto la semana que viene que me daría trabajo regular en junio – julio, septiembre, octubre y diciembre. El lunes veo a dos clientes más, uno de los cuales es Adecco Formación que necesitan alguien para un montón de cursos de habilidades.

La vida es buena.

En otro orden de cosas, esta mañana casi echamos las tripas por la boca del susto cuando, de algún modo que no nos explicamos, la Beba ha traspasado mágicamente la malla que Rapun puso en los balcones para que el Barbián no se tirara a la calle, y estaba paseándose por el trocito de alféizar que queda por fuera de la baranda del balcón, pasando del balcón del comedor al de la habitación de la TV. Un trocito de alféizar de 6 cms de ancho.  Por suerte a Rapun se le ha ocurrido levantar la malla por abajo, la Beba ha vuelto a entrar, y todo ha quedado en un susto. Además, la Beba y el Barbián se van llevando cada vez mejor. Eso es en parte a que la Beba le va plantando cada vez más cara al Barbián, y a veces es ella la que lo corre por toda la casa, en vez de que sea siempre al revés.

Y tengo un sueño que me caigo. Llevo una semana de acostarme tarde y madrugar luego que no veas. Esta noche no habrá reunión de la secta para mí.

Pues eso. Que qué bien todo.

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