Juan Manuel de Prada es un notable imbécil y un pesado de marca, que babosea sus tonterías en sitios como el ABC. Este artículo suyo es viejo ya, pero al hilo de unas reflexiones que leí en otro blog, y dado que un amiguete me lo envió para echar risas, he decidido comentarlo.

Las reflexiones que hace Declan en el blog que enlazo son comprensibles, más desde la perspectiva de un sacerdote católico que presencia cómo la institución a la que pertenece pierde terreno en Europa implacablemente. No estoy de acuerdo con él en las causas de ese cambio, ni en el análisis de las posibles consecuencias, pero es un tío muy majete que merece todo mi respeto. J. M. de Prada no, porque es un saco de tripas aburrido y detestable, así que me voy a reir un poco de sus tonterías.

"ESCRIBÍA hace unas semanas que Europa ha perdido la confianza en los valores y principios que fundaron su fuerza; este naufragio en las aguas del relativismo la torna más predispuesta a la claudicación.

De Prada dice aquí varias cosas que son mentira. La fuerza de Europa es un mito inexistente, desde que Roma cayó, y probablemente ni por esas. Nunca ha existido una Europa fuerte, porque la mayor parte del tiempo hemos estado en guerra entre nosotros. Han existido países fuertes, antes y durante el cristianismo. Pero los valores cristianos, si bien son indispensables para entender nuestro pensamiento y cultura actual, no son la fundamentación de Europa, porque eso no existe. La única vez que Europa ha estado más o menos unida no fue bajo la Cristiandad, sino Roma. Si ahora alcanzamos una verdadera Unión Europea, no será tampoco bajo la cristiandad.

Leo en estos días un suculento libro de George Weigel, Política sin Dios (Ediciones Cristiandad), que fervorosamente les recomiendo. En él me tropiezo con una cita de Solzhenitsyn que logra designar sucintamente la razón del mal que corroe Europa: «Los fallos de la conciencia humana, privada de su dimensión divina, han sido un factor determinante en todos los mayores crímenes de este siglo, que se iniciaron con la Primera Guerra Mundial, a la que se remontan la mayor parte de nuestras desgracias. Esa guerra [...] se produjo cuando Europa, que por entonces gozaba de una salud excelente y nadaba en la abundancia, cayó en un arrebato de automutilación que no pudo más que minar su vitalidad a lo largo de, por lo menos, todo un siglo y quizá para siempre. Esa realidad sólo puede explicarse por un eclipse mental de los líderes de Europa, debido a la pérdida de su convicción de que, por encima de ellos, existía un Poder Supremo».

Creo que deberías leer un libro mejor documentado que ese panfleto, Prada. No he leído a Solzhenitsyn, por lo que no opinaré sobre ello, pero afirmar que la Primera Guerra Mundial se debe a que el ateísmo acabó con la moral de la gente es una de esas afirmaciones que destruye tu credibilidad. El viejo argumento de "si no crees en Dios no puedes saber lo que está bien y lo que está mal" debería estar ya más que superado. Pero ahí lo tienes. Si no tengo una creencia en algo sobrenatural, estoy incapacitado para tener moral.

Por supuesto, no pudo haber otras causas, como el asesinato del emperador austrohúngaro (más bien detonante), que Francia se la debía a Alemania por Alsacia y Lorena, que los turcos estaban acabados y un montón de gente iba a por ellos, que Rusia y el Imperio chocaban por el mar Negro , no… Eso es porque cuando la gente deja de ir a misa, empiezan a matarse. Subnormal de mierda.

Europa no ha tenido jamás paz. Cruzadas, guerras civiles, de 30, de 10, de 100 años, globales, locales, contra extranjeros, entre ellos, de religión. Y ahora viene el imbécil a decir que una guerra que fue mortal por la tecnología implicada, fue tan mala por el ateísmo.

Las palabras de Solzhenitsyn, que explican la progresiva decrepitud de Europa a lo largo del siglo XX, adquieren una significación aún más nítida y dolorosa en los albores del siglo XXI. Una civilización sólo es grande cuando la animan ideas trascendentes.

Es que "ideas trascendentes" no siempre es igual a ideas cristianas, ignorante de mierda. La historia ha estado y está llena de grandes civilizaciones que no eran cristianas, y tenían ideas trascendentes que las impulsaron. El reduccionismo que practicas aquí es repugnante. De hecho, se podría argumentar que las mayores épocas de igualdad social se han disfrutado a partir de la separación Iglesia – Estado, y no antes. Mongolo.

La magnitud de los logros culturales alcanzados por un pueblo depende de la altura de sus aspiraciones espirituales. Basta contemplar el páramo espiritual de la Europa contemporánea, donde un día floreció la más elevada forma de civilización, para entender que su fin está próximo. No hará falta que ningún ejército islámico la invada y conquiste; bastarán unas cuantas bombitas, sabiamente dosificadas aquí y allá, para que Europa se entregue definitivamente a «ese arrebato de automutilación» al que se refería Solzhenitsyn. Europa capitulará porque ha renegado de Dios, porque cada vez un mayor número de europeos, desgajados del patrimonio que la historia les ha confiado, carecen de raíces espirituales. Este vacío interno se plasma en un desdén por la ética y la correspondiente obsesión por los privilegios y los intereses personales. Una sociedad cuyo único objetivo es su propia satisfacción acaba destruyéndose a sí misma.

Es muy común leer en libros escritos por cristianos unas revisiones históricas absolutamente alucinantes. Ahora resulta que cuando el Islam era verdaderamente terrible y poderoso, los europeos lo rechazaron porque creín en Dios, y no porque estaban desesperados. Claro, y antes a la gente no le interesaban los privilegios materiales. Las Cruzadas no tuvieron nada que ver con el saqueo, que va.

Y ¿obtener satisfacción destruyéndose a uno mismo? ¿Tú de verdad te lees lo que escribes?

Existe un vínculo directo e indisoluble entre la fe y la voluntad de futuro. Sin fe no hay futuro.

Esto es tan mentira que no sé ni por dónde empezar. En serio, es como esas escrituras en los relatos de Lovecraft, que distorsionan la realidad a su alrededor.

Habiendo renegado de Dios, Europa carece de recursos imaginativos y morales para mantener su civilización; carece, incluso, de razones convincentes para perdurar. La relativización del Derecho (convertido en mero instrumento legal para la satisfacción de caprichos, sin fundamentos inmanentes), la fascinación por el suicidio y la eutanasia, las cifras industriales de abortos, el estancamiento demográfico, etcétera, son fenómenos automutiladores que revelan una profunda crisis moral, una descomposición acelerada de los cimientos sobre los que durante siglos se ha sostenido nuestra civilización.

O sea, que si una civilización no pone el culo ante los sacerdotes, no merece continuar existiando (primera frase). Y encima, nos trata de presentar que antes no se abortaba (cuando se abortaba mediante venenos o a patadas, desde tiempo inmemorial, por no hablar del uso de métodos anticonceptivos), parece que antes no se suicidaba nadie o se dejaba a los enfermos terminales morir piadosamente… Qué falso, que manipulador y qué hijoputa eres. Cateto.

El hombre europeo ha llegado al convencimiento de que, para ser moderno y libre, tiene que ser radicalmente secular. Esa convicción ha tenido consecuencias letales para la vida pública europea y para su cultura, convertida hoy en un aguachirle relativista. Los padres fundadores de la Unión Europea -Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi, Robert Schumann, Jean Monnet- eran todos hombres religiosos que concebían la integración europea como un proyecto de civilización cristiana. Hoy, ese soñado proyecto ha degenerado en una burocracia cristofóbica.

La experiencia con gobiernos religiosos es lo que nos ha convencido de ello, mamón. La falta de libertad bajo gobiernos religiosos es la que nos ha mostrado que nunca tendremos libertad bajo un estado religioso.

Si dices que no se puede concebir Europa sin contar con el cristianismo, estaré de acuerdo. Si dices que Europa, o es cristiana o no es Europa, deberías tirarte a un río. Con equipaje.

Y una vez más el revisionismo brutal que hallamos en tantos panfletarios católicos: el documento fundacional (por llamarlo de algún modo) de la UE (la declaración Schumann) no incluía para nada el dogma de ninguna religión. Farsante. Eso sí, Schumann era católico. Adenauer no.

Como decía el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores». Europa claudicará, salvo que salga de su eclipse mental y vuelva a reconocer a Dios."

Y vendrá el lobo y nos comerá. Que patético saco de tripas eres. Pero supongo que nunca nos libraremos de gentuza como este tío.

Imperator fuera

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