Estuvimos pasando el puente en Barcelona, y fue genial. Gracias a todos los maravillosos seres que nos hicieron pasarlo tan bien, especialmente Dillettante y Barachan que nos alojaron. Sois los mejores. Nos gastamos un dineral en comer y en frikadas y en libros y en vino. Además vimos mucho de Barcelona, y nos acompañó un tiempo perfecto.

Todo tan genial, de hecho, que para que no nos lo creyéramos demasiado Iberia nos perdió la maleta. Y eso que no tuvimos que cambiar de avión. Así fue: salimos del avión en Alicante, dimos una vuelta hasta la puerta de embarque que nos llevó, ¡oh cielos! a nuestro avión original. Y aún así la maleta no llegó a casa hasta la tarde siguiente.

El día siguiente Rapun y yo lo pasamos encerrados en casa haciendo absolutamente nada útil. Ni cocinamos, porque la comida la pedimos. Un día glorioso.

Y esta tarde hemos conocido al nuevo miembro de la familia: una preciosa gata llamada Beba (siguiendo la ancestral tradición inaugurada con Barbián de que los gatos adoptados por mensistas han de tener nombres que comiencen por B), de pelo oscuro y enormes ojazos, muy cariñosa, y que hará compañía a nuestro Barbián para que el pobre no lo pase tan mal, tantas horas solo. Y para que lo domestique.

Por otro lado, Barbián se despide de las joyas de su familia la semana que viene. Más le vale que les de un buen beso de despedida.

Y no mucho más que contar. Tengo algunas cosas en la recámara para escribir, pero he tenido menos tiempo. Poco a poco. Realmente, ya es primavera.

Imperator fuera

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