Uno de los motivos por los que trabajar en una empresa puede ser menos gratificante que hacerlo en casa es el ambiente. A menudo los edificios y oficinas corporativos son una puta mierda. Son feos, fríos, impersonales…

…y luego está la música.

Creo sinceramente que la programación de los hilos musicales las hace la misma gente que odia tanto su trabajo de camareros que se mea en la sopa de sus clientes. Esto está cuidadosamente medido, para calar de vez en cuando una joyita musical, de modo que no te decidas nunca a apagar el puto cacharro. El resto del tiempo te llueve la caspa desde el techo, bien como caspa latina (que es la peor) o caspa del mundo (que al menos si no prestas atención no te enteras de las chorradas que dicen). Es un complot, un maldito complot.

Pero a partir del lunes, me llevaré CDs a la oficina. Y asunto arreglado.

Por otro lado, lo del teletrabajo parece haberse quedado en una buena intención. Uno de los socios no lo ve claro, y la becaria tampoco. Qué le vamos a hacer. La alternativa será aún más cojonuda.

Imperator fuera

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