Acabo de tener una reunión con mi über-jefe, y tengo que cambiarme de gayumbos. Acaba de proponernos el nuevo modelo de trabajo que se le ha ocurrido, y va de lo siguiente:

Trabajaríamos en casa. La razón es que el alquiler del pequeño despacho en el que estoy vale un pastizal, y no es rentable dado que no incluye una sala de entrevistas más allá de 8 horas al mes (el resto de horas las cobran a 30 €/hora). La empresa nos paga la conexión a Internet y el teléfono (incluso habló de ponernos el Trío Telefónica que incluye TV), y mantiene el centro social en el edificio en el que estamos, usando las 8 horas mensuales de sala de reuniones para realizar 2 reuniones de control semanales (lunes y viernes por la mañana). O sea, que yo voy a la oficina 2 veces a la semana 1 hora, y el resto del tiempo currelo en casa, como cuando era freelance. Sólo he de salir para hacer las entrevistas que procedan, y dada la metodología que tenemos eso es un máximo de 3-4 entrevistas por proceso con los finalistas.
Mi sueldo se dispara en septiembre. Si todo va bien, la becaria será promovida a consultora en septiembre. En ese momento pasará a ser mi subordinada y yo jefe de equipo de búsqueda. Cool. Pero eso implica que mi variable se duplica: yo cobro una comisión de los proyectos que yo cierre una vez he llegado a objetivo, y cobro la misma comisión de los procesos que cierra la gente a mi cargo. Un porcentaje de cada. Y cada vez que entre un nuevo consultor de búsqueda porque el volumen de trabajo lo pida, mi variable se incrementa proporcionalmente.

Además de eso, mi fijo y el porcentaje que me raspo se revisan anualmente.

Mi über-jefe quiere incluir una serie de beneficios sociales para los consultores, además del teletrabajo.

Coche de empresa. Seguro médico. Plan de pensiones. Cheques de comida. Todo ello condicionado a que esto funcione como él quiere y a que demos resultados, pero al menos tiene la idea.

En fin, que no hay nada seguro hasta el 20 de este mes, que tendríamos que dejar libre el despacho si optamos por esta opción. Os mantendré informados. Pero si todo va bien, tendré la mejor de los dos mundos: el currar en casa como los freelance, pero con el contrato de un currito, con un jefe que tiene una idea como la mía de cómo se hace feliz a la gente.

En serio, si no os hacéis cojonudólogos no sé a qué más esperáis.

Imperator fuera.

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