Nuestros absurdos representantes del Congreso han decidido que el acceso libre a la cultura no es un derecho que merezcamos. Así mismo han decidido que la SGAE, que es una entidad privada, puede recaudar un impuesto de todos los ciudadanos.

Ahora podemos decir con propiedad que vivimos en un país absurdo. Si la SGAE quiere, puede cobrar un canon de la venta de ordenadores portátiles. Eso quiere decir que cuando mis jefes me proporcionan un portátil para mi trabajo, Bisbal se lleva una pequeña parte, porque yo podría piratear muchas cosas desde el trabajo.

Hemos llegado al extremo de ser multados con un canon por delitos que podríamos o no cometer. Por si acaso.

Imperator fuera.

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