Ayer por la mañana Rapun y yo no pudimos, por falta de tiempo, ver un episodio de Star Trek Deep Space 9 como es costumbre. Dejamos las noticias puestas, y además de constatar que en media hora de informativo no apareció nada que fuese nuevo, interesante, o significativo, pudimos ver a un montón de exaltados en un país musulmán atacando algún edificio, y llevándose una paliza horrorosa como los imbéciles que son. Eso me recordó algo que quería escribir desde que leí esta entrada de Ibn Sina. Aquí está.Dice Ibn Sina:

La polémica por las caricaturas del Profeta publicadas en Septiembre de 2005 por un periódico danés ha llegado a un punto bastante preocupante: quema de banderas, salida de ciudadanos occidentales desde los países musulmanes, cierra de embajadas, ataques contra legaciones diplomáticas, etc…

Con el respeto (enorme) que siento hacia Ibn Sina por delante, esto no es verdad. Los radicales musulmanes están haciendo lo mismo que hacen habitualmente por cualquier razón. Si no es por unas caricaturas, es por otra cosa. No estamos viendo nada “nuevo” ni “preocupante,” del mismo modo que no podemos llamar novedad a que los israelíes y los palestinos han decidido darse una nueva mano de hostias. Es un enorme pufo, que tiene importancia porque los periodistas nos dicen que la tiene.

Creo que el problema que ha llevado a esta situación es el de si es más importante la libertad de expresión, o el respeto a la religión. Para mí, ambos valores están unidos; la libertad debe incluir el respeto a las creencias del otro, porque si para mí mis creencias tuvieran el mismo valor que tienen para el otro, no me gustaría que el otro las despreciara, ¿no? La clave de mi postura es: el otro tiene el mismo valor que yo.

Esta afirmación tiene, a mi modo de ver, algunos errores de lógica. Lo primero es que estás uniendo dos cosas que son en esencia contrapuestas: la libertad de expresión contra el respeto a unas instituciones contrarias a ella. Es lógicamente igual a decir que la igualdad entre razas está unida con el respeto a todas las ideologías racistas. Lo siento, pero no compro. Ninguna religión organizada ha actuado jamás a favor de las libertades: siempre han sido un freno a todas ellas.

Lo segundo es afirmar que el otro tiene el mismo valor que tú. Esa suposición puede ser válida a priori, pero no es sostenible en todos (ni de hecho en muchos) casos. Es una falacia insostenible que todas las ideas y todas las personas son dignas de idéntico respeto. Lo siento, pero no compro.

Se han presentado todo tipo de discusiones al respecto; desde que sólo es un chiste, y que por tanto la reacción es desmedida, hasta pedir la cabeza de los dibujantes. Ambas posturas, por extremas, me parecen erróneas.

¿Que la reacción es desmedida cuando afirmamos que sólo es un chiste?

Cuando tienes una gran cantidad de facciones que se comportan habitualmente como locos peligrosos, si te retratan como a tal te jodes. Es una cuestión de coherencia, pero hablamos de una institución social que debe, por necesidad carecer de ella, por lo que no podemos sorprendernos por esto. Pero de nuevo, la reacción islámica sólo es sostenible por una cosa: el petróleo.

Si un país o grupo de países tratan de limitar las libertades en el mío en base a unos estúpidos dogmas, eso no es una reacción razonable: eso es un ataque. Es un ataque en la línea propia de esos imbéciles: la estrategia típica de ataque musulmán es llevar a cabo alguna clase de acción que provoque un parcial de bajas de 10 a 1 en su contra, y que les haga quedar mal, y esta no es una excepción. Pero es un ataque contra mi libertad, y es una invasión de mi modo de vida. Se trata de defender unas libertades que nos ha costado siglos conseguir, y muchos muertos. Me niego a rendirlas ante un montón de bárbaros ignorantes que prefieren sacarse la mierda a palos.

Para empezar, hasta el momento, y que yo sepa, nadie se ha atrevido a dibujar, en las páginas de un periódico, a Moisés ametrallando palestinos, a Abraham arrojando niños palestinos a las fauces ardientes de Moloch, o a Nimrod (uno de los arquitectos de la torre de Babel) construyendo el Muro de Jerusalén bajo las órdenes de Sharon.

No, la política habitual en los medios musulmanes son las amenazas directas contra Occidente por parte del grupo de exaltados de la semana. La política habitual en su caso no es hacer una sátira del mundo occidental tal y como lo ven, es amenazar con que uno de sus subnormales se va a inmolar en un sitio lleno de víctimas civiles. Lo siento, pero no compro.

Hacer una ecuación ‘fundador de una religión = terrorista’ es algo ofensivo y poco inteligente, desde mi punto de vista. Ofensivo porque el Profeta es, para cientos de miles de personas, el mensajero del dios único y verdadero, Dios, y esas creencias merecen ser respetadas.

Esas creencias no merecen ser respetadas, de la misma manera que ningún otro conjunto de creencias merece serlo en tanto suponga una amenaza a mi libertad o a mi supervivencia. No hemos conseguido progresar tanto como lo hemos hecho para empezar a perder lo que hemos logrado ante el chantaje de una religión u otra.

Poco inteligente, porque es un gesto que ha puesto carnaza directamente al alcance de los fundamentalistas islámicos. Y el fundamentalismo islámico es tan peligroso para los propios pueblos islámicos como para Occidente.

Como he dicho antes, a ellos no les hace falta carnaza. Siempre están amenazando por una cosa u otra. Así que eso no es cierto. Concuerdo en que el fundamentalismo es más peligroso para ellos que para nosotros. A fin de cuentas, a cada acción islámica contra sus enemigos (todo el mundo) le sigue una respuesta que mata a 10 veces más musulmanes. No sé cómo no se han extinguido aún, con esas estrategias.

Pensadlo: en la aplastante mayoría de los casos, los muertos en las protestas son musulmanes. Me darían pena si no fueran tan patentemente absurdos.

El ataque islámico del 11-S consiguió legitimar a Bush en su cargo a ojos de su gente, provocar 2 invasiones de 2 países islámicos con un parcial de bajas enorme en su contra, la entrada a saco de las corporaciones petroleras occidentales en Afganistán e Iraq (con el golpe a los intereses islámicos de la OPEP que eso supone), la demonización del Islam en el mundo occidental, y así hasta el infinito. Este nuevo incidente sólo les hace parecer aún más idiotas, aún más locos y más peligrosos. Brillante estrategia, Napoleón. Eso sí que es pensar en los tuyos. Si los musulmanes tuvieran dos dedos de frente, buscarían ellos a Bin Laden y lo colgarían. Les ha matado más gente que el cólera, y hace más y más fuertes a sus enemigos.

No me parece que el camino para lograr el entendimiento entre culturas sea echar leña al fuego del ‘Choque de Civilizaciones’, como decía Samuel Huntington.

Omites que para que haya entendimiento este debe ser la meta de ambos lados. Eso no es cierto, y no lo era antes de las caricaturas. No se puede alcanzar el entendimiento con fanáticos irracionales. La falta de separación entre Iglesia y Estado tiene esas cosas.

Ojo, que en Occidente vamos servidos. Algunos políticos italianos de extrema derecha y muy católicos han empezado a pedirle al papa Ratzinger que haga como sus nobles predecesores y convoque una cruzada. Supongo que ya tocaba.

Esto no es una cuestión de respeto a la diferencia. Es una cuestión de defensa de unas libertades que hemos tenido que luchar mucho para lograr, y que hace muy poco que disfrutamos. Vamos a dejarnos de corrección política y vamos a llamar a las cosas por su nombre, para variar.

Imperator fuera.

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