Aviso para navegantes: Este post está dedicado fundamentalmente a glorificarme. Es probable que en el transcurso del mismo me dedica a exaltarme sobre los mortales, comparar favorablemente el tamaño del Imperial Miembro con varios accidentes geográficos, y a ser en general un pedorro asqueroso. Si estas cosas te repugnan, ahórrate el dolor y deja de leer.

Hace algún tiempo, allá por junio del año pasado, recibí una inspiración divina leyendo sobre el subnormal de Tom Cruise hablando de Brooke Shields (el enlace está en el título del post). Como resultado de la Revelación, desarrollé la religión más cojonuda de la historia humana (con permiso de la Proctomancia, en la que milito como Alto Inquisidor General). Lógicamente, esta religión se bautizó como Cojonudología, porque soy un hombre sencillo y poco pretencioso.

La Cojonudología es la creencia de que, en cualquier situación, hay numerosos desenlaces que pueden resolverla. El resultado que la Cojonudología apoyará es, simplemente, el que resulte más cojonudo.

Digamos, por ejemplo, que tienes dos mujeres que reclaman ambas ser las madres biológicas de un niño. El cristianismo nos enseña (según el ejemplo de Salomón) que hay que cortar al niño en dos y darle la mitad a cada madre. Muy gore. El Islam nos enseña que el niño debería adherirse explosivos al cuerpo y estallar, y que ambas madres deberían ser lapidadas por promiscuas (según el ejemplo actual). La Cienciología nos enseña que el niño no es un niño, sino un miembro de una raza progenitora muy avanzada que vive bajo tierra, y que una de las mujeres es en realidad una proyección holográfica de la otra, causada por una mancha solar cuatro galaxias más allá. Bajo los auspicios de la Cojonudología, el niño crecerá para convertirse en Fernando Alonso, y ambas madres reciben jamones de Jabugo. Jamones ilimitados. Más un banjo de regalo y un conejo que te enseña a tocarlo. Además, las dos madres potenciales son muy atractivas.

Los Cojonudólogos siempre apostamos por el resultado más cojonudo, y por ello ganamos siempre. Nuestra fe nos prohíbe considerar otros resultados más que el más cojonudo, porque eso es herejía, derrotismo, y es propio de religiones inferiores.

Por eso no debería sorprenderme cuando descubro que se me ha acabado lo de ser freelance, de la forma más cojonuda posible.

EL PUTO AMO. ESO ES LO QUE SOYAyer me reúno con uno de mis clientes, la prestigiosa consultora de headhunting Perry HK, porque necesitan incorporar un consultor dado al enorme crecimiento que han experimentado. Ellos me conocen y están satisfechos con mi curro, parte gracias a que les he cerrado 3 procesos difíciles en 1 mes. Así que deciden hacerme una propuesta de oferta, a ver qué me parece. Como ellos dicen, lo mejor es incorporar a alguien conocido, que sabes que funciona.

En esa consultora son todos ingenieros, porque están especializados en el sector industrial. Yo entré como colaborador freelance porque soy cojonudo. Cojonudo en el sentido de que ellos buscaban un ingeniero industrial o similar para el puesto, y yo les convencí de que no tenían ni puta idea, y de que lo que necesitaban era un psicólogo. Especialmente un psicólogo tan cojonudo como yo, claro.

Así que entro a colaborar con ellos y trabajo cojonudamente. Ellos a su vez se revelan como unos tipos majos, formales, y bien organizados.

Por todo ello yo decido escuchar su oferta con calma, y por ello ayer por la tarde me sentaba con uno de ellos para ver qué tal. Y ahí se empieza a notar el abismo entre ingenieros y licenciados, por ejemplo, en cuanto a percepción de lo que es normal o bajo:

  • Consultor Jefe de Perry HK: Por supuesto, nosotros entendemos que nuestra oferta puede considerarse un tanto baja según los estándares del nivel en el que te mueves. Eso es así debido a que somos una consultora joven, no podemos empezar pagando lo que otras al principio.

  • Imperator: (jerga pseudoempresarial sobre compromiso, apostar por el proyecto, motivación, feedback, algunos palabros técnicos en inglés al azar, indicando que me da igual y que lo escupa de una vez).

  • Consultor Jefe de Perry HK: Bueno hablaríamos de unos X € / año de fijo, y unos Y € / año de variable.

  • Imperator: (se le llenan los ojos de lágrimas de la impresión, tos, control, control). Bueno, puedo considerarlo.

  • Consultor Jefe de Perry HK (preocupado): Bueno, por supuesto eso es sólo al principio, que en 6 meses o un año habría que revisar tus condiciones. Además, en un futuro estamos pensando en montar una división de formación que lógicamente dirigirías tú, dada tu experiencia y…

  • Imperator (tratando de parecer cool y calmado): Bueno, vale. Pero porque me caéis bien.

Mañana firmo el contrato, en lo que será mi nuevo centro de trabajo. Está a 30 minutos o menos en Metro de mi casa, claro. Siendo cojonudólogo, no me va a salir un trabajo que me obligue a desplazarme 2 horas. Eso se queda para herejes de otras religiones inferiores.

¿Pegas? Pues claro. No me puedo levantar a currar en pijama, rascando la barriga de mi gato y con un café en la mano. Me parece que tendré que llevar corbata un tiempo más. No me podré tomar los viernes por la tarde libres con la alegría de estos meses. Hay que quejarse de todo.

Pero por otra parte voy a poder empezar a dar los siguientes pasos en mi Gran Plan con más estabilidad, más seguridad y más capacidad de respuesta de la que tenía como autónomo. Cada paso que doy es mejor que el anterior: cada sitio en el que he vivido, cada trabajo, cada decisión. No puede ser de otro modo. Soy cojonudólogo.

No quería hacer el anuncio de lo cojonudo que soy hasta no ver el contrato. Mañana lo firmo, así que es oficial. Soy Vuestro Nuevo Dios.

Supongo que mi próximo empleo será aún mejor. De momento no me pondré los dientes largos imaginándolo.

Inperator fuera.

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