Hoy he vacunado al Barbián, y he descubierto que las vacunas de un gatito son 90 €. Eso sí, el pobre se ha portado muy bien y no le ha hecho sangre a nadie. No siquiera cuando un par de perros coñeros se han puesto a ladrarle.Supongo que para castrarle vamos a tener que pedir un préstamo. Ni que sus huevos fueran tulipanes negros.++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Los temas pedidos para la idea de Porque X lo vale son, actualmente:

  • Inmigración (por Pucela)
  • ¿Por qué todas las chicas creen que están gordas? (Thera Tuk)
  • Las desviaciones sexuales (Athair)
  • Mi idea de la felicidad (Ibn Sina)
  • ¿Por qué se matan tantos con el coche? (Piccara)
  • Alternativas al modelo tradicional de fantasía (Io)

Sigo con ellos, aunque esto haya estado unos días parado. Pero ha habido cosas que hacer, y eso es bueno. Vamos con el tema.

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La risa no tiene mucho que ver con el humor. En cualquier interacción social normal reímos tanto que somos incapaces de contarlas. Se ha descubierto que el 80% de nuestra risa no tiene que ver con el humor. Reímos como expresión de felicidad, y para suavizar la tensión en una situación desagradable. La risa no es exclusiva del ser humano: los primates se ríen. Pero el humor parece ser algo diferente, algo un poco más exclusivo de nuestra especie.

Algunos filósofos afirman que el humor vulnera el principio de no – contradicción: lo que es, es; y lo que no es, no es. Algo que es y no es, viola ese principio: los chistes de Gila (“Cuando nací mi madre no estaba en casa”) son un ejemplo de esa violación. Aquello que es inadecuado o contradictorio con la situación nos haría reír.

Esa es quizá la razón de que nos ríamos de los absurdos, claramente contradictorios. Cuando nuestro cerebro encuentra una situación contradictoria, eso genera una tensión, que en muchos casos puede liberarse mediante la risa. Esta hipótesis sería coherente con el papel de la risa como suavizador de situaciones tensas.

Sin embargo, no toda la inadecuación es humorística. Han de darse algunas condiciones para que una contradicción o una situación inesperada sean humorísticas. Primero, debemos estar de un humor neutro o alegre. Eso sí, cuanto más alegres estamos más fácil es mantenernos así. Segundo, la contradicción ha de ser al menos ligeramente sorprendente. Si lo vemos venir, no hace gracia o hace mucha menos. Tercero, la contradicción no puede ser demasiado dolorosa, dañina o negativa, porque los sentimientos de empatía y compasión toman precedencia.

¿Y cómo se produce el humor negro? Cuando nosotros reímos, nos distanciamos del objeto de nuestra risa. Acabamos de ver que la contradicción que provocaría humor no puede ser demasiado dolorosa: eso es cierto… hasta un extremo. Ante determinadas situaciones de extrema ansiedad, dolor u horror, la risa nos permite tomar distancia de ellas y minimizar su impacto.

Me extrañaba ver cómo la gente comentaba escandalizada que los primeros chistes macabros sobre el 11-S empezaron a circular por Internet mientras las torres del WTC aún estaban en pie. Eso no es sorprendente. Es humano. Te enfrentas al horror distanciándote de él. No es mal gusto, ni bueno. El humor no tiene que ver con eso.

La otra noche Rapunzell y yo veíamos Austin Powers 3: Miembro de Oro (clásico). La reacción de Rapun y la mía eran muy diferentes. ¿La diferencia? Probablemente nuestros baremos para lo que es excesivo en una contradicción o un disparate sean diferentes.

A estas alturas, todo el mundo afirma saber que el humor es bueno. Otra cosa es cómo lo hagas en la vida, porque ya hemos visto que la gente considera que las teorías están para aceptarlas, no para seguirlas a la práctica. Eso sí que es un chiste.

Imperator fuera.

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