El 28% de los estudiantes de España piensan que los homosexuales son unos enfermos.Algunos datos más. El 32% de los varones no ven incorrecto tratar despreciativamente a los gays, el 28% están en contra de quie expresen su afecto en público, y se ha constatado la presencia de conductas homofóbicas en el 100% de los 32 centros estudiados (un total de muestra de 3500 alumnos de todo el país). Las chicas parecen estar mejor informadas. Y los comentarios que dejan los lectores son perlas que no tienen desperdicio. Así, viniendo en el Metro, he visto este titular. Y como hoy iba a escribir sobre sexo, pues esto es lo que hay.

Me maravilla que con una educación (o ineducación) sexual de corte judeocristiano no nos hayamos extinguido. El sexo es la fuerza motivadora principal de la especie. La vida existe para reproducirse y multiplicarse, sin otro propósito innato más allá del que luego decidimos darle. Pero la cultura occidental persiste en mantener el sexo como algo a esconder. Especialmente las tendencias sexuales más alejadas de la media estadística, que por minoritarias son más fácilmente demonizables. Como nos empeñamos en no mirar al mundo y en vez de eso pensar que el universo tiene en mente algo muy especial para nosotros, tenemos que pensar que el sexo no es tan importante, ¿no? A fin de cuentas, follar no lo va a ser todo, ¿no?

Pues sí. Follar es la mayor parte del asunto. Nacemos gracias al sexo, y toda nuestra vida se dirige a ser capaces de sobrevivir hasta la edad reproductiva. En ese momento el objetivo es ser capaces de reproducirnos con la mejor persona que podamos encontrar, con objeto de que nuestros genes pasen a la siguiente generación, y cuidar a los nenes hasta que puedan valerse solos. En ese momento ya da igual si nos cae un rayo, hemos cumplido lo que teníamos que hacer aquí.

Los datos no son tan malos, sin embargo. Fijaros que, por lógica, el 72% de los alumnos no creen que la homosexualidad sea una enfermedad (bien porque lo vean una condición natural, bien porque no se pronuncian). Al 68% no le parece bien que los gays sean tratados con desprecio. O sea, que vamos avanzando.

A mí el sexo me interesa un montón, para qué vamos a engañarnos. He tenido la suerte de crecer en un entorno saludable en ese aspecto, con lo cual he sabido a una buena y temprana edad de dónde y cómo vienen los niños, cómo evitar embarazos y venéreas, me he podido hacer las pajas que me ha parecido oportuno y acostarme con quien me ha dado la gana, manteniendo el respeto normal hacia las personas con las que convivía. Y contrariamente a lo que predicaban los ignorantes de mierda que dirigían el cole en el que hice la EGB, no me he quedado ciego, mi médula espinal no se ha debilitado, no me he hecho adicto a las pajas, y no tengo costumbres sexuales extrañas (salvo que consideremos extraño el no tener prejuicios y tabúes absurdos con el tema). Ah, tampoco me he hecho gay a fuerza de tocarme la polla. Ni tengo (que yo sepa) una legión de hijos bastardos con los que dominar la galaxia.

La homofobia es desinformación. Las inhibiciones sexuales que machacan nuestra vida sexual son desinformación. La cultura judeocristiana ha convertido el sexo en un arma de dos filos. Nos venden con él, en todas partes. El sexo es el reclamo publicitario nº 1 y su efectividad no disminuye porque lo llevamos en la sangre, es LA MOTIVACIÓN principal de la especie.

El sexo es algo que a todos debe interesar, pero no demasiado. Si te gusta mucho eres un salido, pero si no te interesa eres un reprimido. Todos queremos alardear de que hemos follado mucho, pero tampoco con demasiada gente, a ver qué es lo que se van a pensar. A muchas chicas no les agrada que su novio se haya acostado con un montón de tías antes que con ella. En el caso de los chicos es peor aún, gracias a los mitos sobre la virginidad.

Esto es unas 1000 veces peor en el caso de las chicas. La incultura sexual alcanza cotas astronómicas en el caso del sexo femenino, de nuevo gracias a los de costumbre. Te encuentras con chicas universitarias en el primer mundo que sostienen creencias como que chupársela a su novio las puede preñar (especialmente si te lo tragas, claro), como si los espermatozoides de su novio tuvieran una “S” roja tatuada en la cabeza, llevaran capa, y pudieran sobrevivir a los jugos gástricos, el paso por el intestino y circular por la sangre hasta el útero, para fecundar a lo que imagino que sería una nueva generación de superhombres. Pobrecicas. O que chupársela a su novio es directamente una conducta antinatural probia de pervertidas (pobrecicos sus novios).

La desinformación provoca usos sociales inefectivos, que se perpetúan por la fuerza de la costumbre. El antropólogo Marc Hutchinson, en su libro Anatomía del Sexo y el Poder (Ediciones B, 1992), nos describe cuáles pueden ser los orígenes más probables del matrimonio y la razón por la que el sexo genera dualidades tan enormes en la sociedad occidental. Y descubrimos que la institución y el modo de concebir las relaciones de pareja (monogamia estable) no es el modo de vida por defecto de la especie humana, ni es muy válido para muchas personas que se ven obligados a seguirlo. Este libro debería ser de cabecera en todas las facultades de psicología, ya ves.

La desinformación mantiene por ejemplo el desprecio hacia las profesionales del sexo (tanto las putas como las actrices porno que no dejan de ser putas, sólo que en DVD), convirtiendo una forma de ganarse la vida en base a un servicio natural en una especie de comportamiento vicioso y degradado. En la época victoriana era creencia común que las putas eran putas porque eran ninfómanas. A ninguno de los pensadores de la época se le ocurrió que a lo mejor las putas tienen que ganarse la vida también. Esa creencia sigue teniendo un montón de adeptos hoy día: una chica que se acuesta con quien le da la gana y y con la frecuencia que le da la gana es etiquetada como una zorra. Por supuesto, un chico que folla con muchas es un semental.

Fijaros la receta para el desastre: esto lleva a que, los chicos fantaseemos con mujeres que según el criterio social habitual son unas zorras, pero luego queremos que nuestras parejas sean unas ignorantes sexuales para que así no pongan en peligro nuestra autoimagen como sementales. Evidentemente, acabamos teniendo parejas sexualmente torpes y deseando (aunque también nos asuste un poco o un mucho) a otras mujeres más experimentadas y desinhibidas. La cantidad de veces que me he encontrado esta problemática (o su prima hermana) en la consulta es enorme.

Cuando hablamos en el sexo de fenómenos contra natura, palabreja que sale mucho según con quién hables, hay que tener muy clarito cuál es el comportamiento natural. La homosexualidad es un comportamiento natural, en tanto se produce de forma natural, por motivos que todavía no conocemos (aunque hay teorías interesantes al respecto). No es una elección ni una alternativa sexual, sino una tendencia. El celibato y la castidad son contranaturales, en tanto se basan en la supresión de una función biológica básica, como es la reproducción. El celibato es un fenómeno similar a la anorexia, realmente. Que un montón de aberrantes sexuales se dediquen a decir a un colectivo de gente que su tendencia sexual es antinatural y pecaminosa demuestra a las claras los peligros de la falta de información sexual.

Sobre sexo se puede hablar durante horas y horas, y llenar enciclopedias y enciclopedias. Pero dado que esto ha de tener una extensión limitada, y el objetivo se ha cumplido, aquí tenéis mi opinión sobre sexo (o al menos un aspecto del asunto). Próxima entrada: Epicteto y la psicología moderna.

Imperator fuera.

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